En una época de comunicación visual vertiginosa, el vestuario de los hombres que deciden el rumbo de la Iglesia Católica se convierte en un lenguaje silencioso.
Con la muerte del Papa Francisco, el mundo observa expectante cómo una de las tradiciones más antiguas del planeta se despliega, una vez más, para elegir al próximo sucesor de San Pedro.
El Museo Metropolitano de Arte es un crisol de civilizaciones, un testimonio de la evolución del arte humano y un faro de cultura en la ciudad que nunca duerme.
Su presencia puede ser una pista sutil, una referencia cultural o un mensaje del director que enriquece la narrativa y dialoga con el espectador atento.
La muerte del Papa Francisco marca el inicio de uno de los procesos más solemnes y misteriosos de la Iglesia Católica: el Cónclave. Aquí te explicamos paso a paso qué sucede, quiénes participan y cómo se elige al próximo líder espiritual de más de mil millones de personas en el mundo.
Entre pasillos y guardias nocturnas, hay quienes creen que Eulalia sigue ahí, intentando expiar sus culpas sirviendo con excelencia a quienes más lo necesitan.
El lugar alberga unas 270 obras que se exhibirán durante un año y, más allá de funcionar como museo, permite algo poco común: ver al artista trabajar, conversar con él y asomarse —literalmente— a su proceso creativo.
La respuesta mezcla historia, estrategia comercial, burla social y, por supuesto, esa necesidad humana de empezar de cero aunque sepamos que el calendario es solo una convención.