Audaz, disciplinado y dueño de un estilo libre. El modelo, creador de contenido y actor peruano llegó a México persiguiendo el sueño de abrirse camino en las pantallas, dispuesto a convertir cada reto en un paso hacia la libertad de elegir su propio rumbo. Hoy, desde una suite suspendida sobre el horizonte de la Ciudad de México, porta el icónico Santos de Cartier con la misma naturalidad con la que se lanza desde un globo aerostático.