‘Soy Frankelda’ confirma que en México hay talento, creatividad y pasión de sobra para crear cine de clase mundial, incluso con títeres, cerámica y cientos de horas cuadro por cuadro.
Lo importante no es el final, sino la manera en que narramos nuestra propia historia y cómo nos relacionamos con los personajes que nos acompañan a lo largo de la vida.