Si de verdad quieres abdominales que se vean y que sirvan para algo más que posar frente al espejo, dale una oportunidad al Pilates. No es suave. No es fácil. Pero sí es efectivo.
Deja el ego en la entrada del gimnasio y enfócate en lo que funciona: controlar cada repetición, sentir el músculo trabajar y ser constante semana a semana.
Estudios en yoga terapéutico indican que mantener esta postura entre 30 segundos y 1 minuto genera una intensidad muscular comparable a docenas de abdominales clásicos.
No nacimos para ejercitarnos. Pero tampoco nacimos para vivir encerrados en sillas. Volver al cuerpo es recordar de dónde venimos. Y quizás, también, hacia dónde queremos ir.