La Copa del Mundo moviliza emociones porque conecta con necesidades humanas fundamentales: la identidad, la conexión con otros y el deseo de formar parte de algo más grande.
Es una herramienta de contención inmediata que se puede hacer en segundos antes de decir algo de lo que uno se arrepienta o de llevar la situación a un punto más alto.
Desde la psicología cognitivo-conductual sabemos que el lenguaje interno moldea percepciones, emociones y conductas. Lo que te dices influye en cómo actúas.