El frío de la mañana a veces puede ser brutal y descorazonador. El despertador suena, abres un ojo, sacas un pie de la cama… y lo vuelves a esconder de inmediato. Tu cerebro empieza a decir: “Hoy no pasa nada si no entrenas”. Ahí se encuentra el primer obstáculo real: la inercia en lugar del clima.
Entrenar en temporada de frío no es solo una cuestión de disciplina física, sino de fuerza mental. El cuerpo está programado para conservar energía y buscar calor, y paradójicamente, el ejercicio es una de las formas más eficaces de generarlo. Entonces ¿cómo animarte a hacer ejercicio aunque haga mucho frío?
El frío no es tu enemigo
La clave no es obligarte a que hagas ejercicio como un soldado, más bien a aprender a ponerte las cosas fáciles. Primero, un dato importante: el frío, en sí mismo, no es peligroso para entrenar si tomas precauciones básicas; de hecho, tiene ventajas claras.
El cuerpo trabaja más para mantenerse caliente, lo que aumenta ligeramente el gasto energético. Además, muchas personas experimentan mejor rendimiento en climas fríos que en calor extremo, porque el sistema cardiovascular sufre menos estrés térmico.
También hay un beneficio psicológico poderoso: entrenar cuando hace frío fortalece tu identidad y te demuestra que puedes hacer cosas incómodas. Pero no vas a salir motivado todos los días (nadie lo hace), por eso necesitas trucos prácticos.
Reduce la fricción al mínimo
La mayor barrera para salir a hacer ejercicio cuando hace mucho frío es el momento previo. Si tienes que pensar demasiado, es probable que nunca te pares de la cama. Acá tienes un tip valioso: deja la ropa lista desde la noche anterior (calcetines, sudadera, tenis, reloj) en un lugar visible. De esa manera, cuando te levantes, tu única misión será vestirte, no decidir si vas a salir o no.
Empieza con una promesa ridículamente fácil
Dite esto: “Solo voy a hacer 10 minutos. No una hora. No un entrenamiento perfecto. Diez minutos”.
Toma en cuenta que lo más difícil es empezar, pero una vez que el cuerpo entra en movimiento, la temperatura sube, los músculos se activan y la resistencia mental baja. En el 80% de los casos, terminarás haciendo más ejercicio.
Vístete como alguien que sabe lo que está haciendo
El error clásico es abrigarse demasiado. Cuando haces ejercicio, tu temperatura corporal aumenta rápido, entonces, si llevas demasiadas capas, terminarás empapado en sudor, y eso sí puede hacerte sentir miserable.
Lo mejor es que uses una capa base que absorba el sudor, una capa térmica ligera, una capa exterior que bloquee el viento, y no subestimes los accesorios (guantes y gorro pueden ser de mucha ayuda).
Importante recordatorio
El invierno no es la mejor temporada para perseguir tus mejores marcas sino la mejor temporada para construir carácter. No piense en correr más rápido ni levantar más peso sino en convertirte en el tipo de hombre que cumple su palabra, incluso cuando nadie lo está viendo.
Hay algo profundamente estimulante en salir cuando el aire es helado y las calles están vacías. El mundo parece más silencioso. Más tuyo.