¿Saldrías a caminar sujetando una correa… sin perro? Puede sonar como un experimento social o una apuesta perdida, pero es una práctica real que ya se ha visto en parques y calles de Europa. Se llama hobby dogging y consiste, literalmente, en pasear a un perro inexistente. Si creías que había visto todo con los therians, esta práctica también tiene su lado polémico.
Quienes lo hacen no solo caminan con la correa vacía: se detienen para que el “animal” olfatee, le dan órdenes como si pudiera oírlas y hasta simulan ejercicios de entrenamiento. Lo más curioso es que no se trata de una broma, sino de una rutina consciente que algunas personas repiten a diario.
Los entusiastas de este hobby incluso organizan encuentros grupales donde varios “dueños” pasean juntos a sus mascotas invisibles. Todo empezó en ciudades alemanas y, en cuestión de meses, los videos comenzaron a circular por todo el mundo, provocando la misma mezcla de sorpresa, incredulidad y fascinación.
La excusa perfecta para salir de casa
Más allá de lo peculiar, el hobby dogging tiene algo que muchas personas entienden bien: la necesidad de tener un motivo para moverse. Cuando tienes un perro, no hay negociación posible. Tienes que salir, llueva o truene. Ese compromiso crea una estructura, una rutina que ordena el día. Aquí sucede algo parecido, solo que sin las responsabilidades reales.
Desde la psicología de la salud, caminar de forma regular está asociado con una reducción del estrés, mejoras en el estado de ánimo y mayor claridad mental. El hobby dogging, en ese sentido, funciona como un detonante conductual. No sales “a caminar”, sales a “pasear al perro”, y ese pequeño cambio puede marcar la diferencia entre quedarte en el sofá o recorrer varios kilómetros sin darte cuenta.
Además, el simple hecho de caminar con una correa cambia la dinámica social. La gente mira, pregunta, sonríe o comenta. Es una forma inesperada de romper el hielo y hacer un cambio en tu rutina.
@helgemark Wer kommt nächstes Mal mit? #HobbyDogging
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Cuando no puedes tener perro, pero necesitas lo que representa
Hay otro factor clave detrás de esta tendencia: no todos pueden tener mascota. Falta de tiempo, dinero, espacio o estabilidad son razones comunes, especialmente en ciudades grandes donde el estilo de vida es acelerado y los departamentos son pequeños.
El hobby dogging aparece como una especie de sustituto simbólico. A pesar de que no reemplaza la experiencia real, permite experimentar algo de su esencia, que es la compañía imaginada, el compromiso, la sensación de tener a alguien a tu cargo.
Puede parecer absurdo desde fuera, pero en la práctica cumple una función emocional concreta. Es similar a quienes hablan solos mientras corren o ensayan conversaciones en su cabeza.
@unotv El Hobby Dogging es una práctica originada en Alemania que consiste en pasear y entrenar a un perro imaginario usando correas rígidas que simulan la presencia del animal. La tendencia se viralizó entre finales de 2025 y principios de 2026 tras difundirse videos en redes sociales donde personas realizan rutinas completas sin una mascota real. Los primeros registros virales se ubicaron en la ciudad de Bad Friedrichshall, donde grupos comenzaron a compartir sesiones de entrenamiento simuladas. La actividad llamó la atención por recrear con precisión prácticas tradicionales de adiestramiento canino, pero sin los lomitos. La iniciativa fue promovida por Barbara Gerlinger, entrenadora canina alemana. Según su planteamiento, la idea buscaba enfocar el entrenamiento en el comportamiento del dueño y no en el perro. De acuerdo con su propuesta, practicar sin un animal permite trabajar postura corporal, manejo de correa y tono de voz sin distracciones. Lo que inició como un experimento terminó en sesiones organizadas y cursos grupales. ¿Qué opinas de esta práctica? #PortalUnoTV
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Disciplina, ritual y control
Muchas personas encuentran equilibrio mental en actividades que combinan movimiento físico con estructura. Correr largas distancias, levantar pesas, entrenar artes marciales o salir a caminar sin rumbo son ejemplos clásicos.
El hobby dogging entra en esa categoría, pero añade un elemento inesperado: la imaginación. Algunos participantes convierten el paseo en un entrenamiento completo, dando órdenes, cambiando de ritmo o simulando ejercicios de obediencia. Es una forma de crear un sistema, un pequeño universo donde tú defines las reglas.
De tendencia viral a fenómeno cultural
El hobby dogging comenzó a circular en redes sociales a finales de 2025, impulsado por videos de personas caminando con arneses y correas rígidas en ciudades alemanas. Desde ahí, el fenómeno se extendió a otros países, impulsado por la curiosidad y el debate.
Parte de su popularidad se explica porque conecta con algo muy contemporáneo: la mezcla entre performance, bienestar personal y necesidad de conexión. A diferencia de otros fenómenos relacionados con la identidad animal, aquí no hay una identificación profunda ni espiritual. Es, simplemente, un pasatiempo. ¿Ridículo o brillante?