El lado oscuro de las aplicaciones de citas

Tomando en cuenta aquello con lo que se “meten”, no es para menos que estas aplicaciones causen este efecto

El lado oscuro de las aplicaciones de citas

Maria Korneeva/Getty Images

Las aplicaciones de citas se involucran con un tema tan importante, que es difícil pasarlas a un segundo plano, sobre todo si te está yendo bien.

Las aplicaciones de citas son muy populares. Su propuesta de acercarte con una serie de filtros al tipo de encuentro que estás buscando hace que mucha gente vea una alternativa potencial en estos espacios, donde, aparte, puedes saltarte lo que para muchos son preámbulos incensarios, gracias a que las intenciones se sobrentienden. Pero, según expertos, si te has visto enganchado a estas apps, es porque estas funcionan mejor de lo que pensabas y la prueba la estás dando tú.

El oscuro secreto de las aplicaciones de citas

Para no hacerla más de emoción, hay un debate sobre si las aplicaciones de citas son adictivas. Primero, es importante señalar que decir que algo es “adictivo” jamás debe ser tomado a la ligera, según los especialistas. De hecho, para muchos de ellos, ver en serio la adicción más allá de las sustancias no es del todo viable, en sentido estricto.

En cualquier caso, lo que ocurre en el cerebro cuando alguien se siente obligado a seguir deslizando el dedo en Tinder o desplazándose por TikTok se parece a lo que ocurre cuando alguien experimenta una adicción física a una sustancia, dice, a Live Science, Larry Rosen, profesor emérito de psicología de la Universidad Estatal de California (Estados Unidos).

Piénsalo bien. Desde hace buen tiempo se habla del poder enajenante de las redes sociales. El caso de las aplicaciones de citas no es menor, es más, hasta puede ser más comprensible que estas te atrapen, al volverse las embajadoras en tu vida de algo tan importante y significativo como el mundo de las relaciones.

¿Por qué?

Hacer “match” con alguien provoca una descarga de dopamina en el cerebro, explicó Rosen. “Lo interesante es que un poco de dopamina te hace sentir bien durante un tiempo”, dijo, “y luego te acostumbras a ella, y ahora necesitas más dopamina para sentirte igual de bien”.

Al mismo tiempo nos toca reconocer que dejar las aplicaciones de citas tampoco supone un paso tan devastador, físicamente hablando, como el de dejar las sustancias. Eso es porque el subidón de dopamina a través de las aplicaciones de citas no es exactamente análogo a la dependencia a una droga.

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