Les llaman lurkers. Personas que, a pesar de tener la posibilidad de interactuar en grupos de WhatsApp, prefieren guardar silencio y ser espectadores desde las sombras. Pero ¿por qué lo hacen?, ¿qué guardan estas personas dentro de sí? Esto es lo que nos dice la psicología.
¿Qué lleva a los lurkers a ser meros espectadores en plena era digital en la que estamos hiperconectados? Algunos piensan que escribir en un grupo es agotador por la cantidad de mensajes que se emiten en un grupo. El 66% de los adultos se siente abrumado por la cantidad de chats, y un 42% lo compara con un “trabajo a tiempo parcial”, según datos citados por Time.
La psicóloga Rebeca Cáceres, directora de Tribeca Psicólogos, indica que “no responder en un grupo no significa ‘me ignora’ o ‘me rechaza’. Eso es lo que tú sientes, no lo que el otro expresa”.
Otras personas prefieren no intervenir con mensajes en grupos de WhatsApp por el temor a que sus palabras se juzguen o porque piensan que no tienen demasiado que aportar en comparación a otros miembros que tienen cierta jerarquía en el grupo.
Con esto nos podemos dar cuenta de que hay una sensación creciente de inseguridad.
¿Entonces si no hay interés en interactuar por qué se quedan en los grupos? ¿Hay miedo de perderse de algo? Sarah Buglass, profesora de psicología social y cibernética en la Universidad de Nottingham Trent, sugiere que podrían estar sintiendo la presión del FOMO (miedo a perderse algo).
Participar en un chat grupal puede generar un sentido de pertenencia, pero también puede debilitar la autoestima y aumentar la ansiedad social. Hay personas que quizás no desean participar de manera activa, pero quieren seguir enterados de lo que se dice por temor a quedar fuera de la conversación (aunque no sean parte de ella precisamente).
Es como si tuvieran la necesidad de acechar, espiar y estar enterados para tener cierto control sobre la información ajena.
“Desconectarse de un grupo conlleva el riesgo de perderse información socialmente importante que podría ser necesaria en futuras interacciones con el grupo. Por lo tanto, puede que no puedas ir al festival del que habla el grupo, pero quizá quieras participar en futuras conversaciones sobre incidentes graciosos o bandas que vieron los demás”, dice Buglass. “Desconectarse del grupo digital conlleva el riesgo de desconectarse también del grupo presencial y de todas las interacciones futuras”.
Sin embargo, no todo es malo. Algunos eligen este silencio digital como una manera de mantenerse alejados de espacios hiperconectados donde la infiormación puede llegar a ser abrumadora.