El segundo Lombardi no convierte automáticamente a los Seahawks en una dinastía, pero sí los consolida como una franquicia seria, consistente y capaz de reinventarse.
De manera independiente sobre si te gusta o no la música de Bad Bunny, es un hecho que este Super Bowl pasará a la historia como el que nos mostró que el poder latino está más fuerte que nunca.
Monterrey se juega mucho más que un pase a Octavos. Se juega el respeto, la credibilidad y ese algo que hace del fútbol una locura hermosa: la ilusión.
Y tú, ¿ya sabes qué harías si suena la alarma? Porque mientras Hollywood proyecta el desastre en la pantalla, la historia nos observa con el dedo en el gatillo.