El Super Bowl no es solo el partido más importante de la NFL: representa un fenómeno cultural, un escaparate de poder deportivo, espectáculo y, por supuesto, de historias que se repiten año con año. Detrás de los touchdowns, los shows de medio tiempo y los comerciales millonarios, se esconden datos curiosos que explican por qué este juego es mucho más que futbol americano. Aquí va un recorrido por algunas de las rarezas, récords y anécdotas que han marcado al Super Domingo.
Buffalo Bills: cuatro intentos, cero anillos
Si hay una franquicia que conoce el significado de la palabra “frustración” en el Super Bowl, esa es Buffalo. Los Bills lograron algo que nadie más ha repetido: llegar cuatro veces consecutivas al Super Bowl… y perderlas todas. De 1991 a 1994 fueron protagonistas constantes del gran juego, pero siempre salieron derrotados. Desde entonces, Buffalo no ha vuelto a pisar ese escenario. Un caso único en la historia de la NFL que sigue siendo referencia obligada cuando se habla de dinastías incompletas.
El Super Bowl también sabe de revanchas
Aunque no es común ver a los mismos equipos enfrentarse varias veces en el Super Bowl, la historia demuestra que sí ocurre. Hasta inicios de 2026 se habían registrado 10 revanchas en el partido más importante del año. Algunas se han convertido en auténticas sagas, como Patriots vs Giants o Patriots vs Rams. Otras han alimentado rivalidades modernas, como Chiefs vs 49ers o Eagles vs Chiefs.
El caso más especial es el de Steelers y Cowboys, que se han visto las caras tres veces en el Super Bowl, convirtiendo ese duelo en una especie de clásico intergeneracional.
Los Patriots, reyes de la constancia
Hablar del Super Bowl sin mencionar a New England sería incompleto. Los Patriots son la franquicia con más apariciones en la historia del juego, con un total de 11. Detrás de ellos hay un grupo selecto de equipos que han llegado ocho veces, entre los que destacan Cowboys, Broncos, Steelers y 49ers. Más allá de los títulos, esta estadística habla de algo aún más complicado: mantenerse relevante durante décadas en una liga diseñada para ser pareja.
Un momento histórico para el arbitraje
El Super Bowl también ha sido escenario de avances importantes fuera del terreno de juego. En 2021, Sarah Thomas se convirtió en la primera mujer en arbitrar un Super Bowl. Su presencia no fue simbólica: llegó tras años de experiencia, trabajo en partidos de pretemporada, entrenamientos profesionales y clínicas de arbitraje. Un paso clave en una liga que, poco a poco, ha ido abriendo espacios en áreas tradicionalmente dominadas por hombres.
Balones de sobra para el gran juego
El Super Bowl no se juega con un solo balón… ni con pocos. Cada equipo recibe 108 balones: la mitad para entrenamientos y la otra mitad para el partido. Y aun así, durante el juego se suelen utilizar alrededor de 120 balones en total. Los extra no son un capricho: se trata de balones especiales para los pateadores, que se usan exclusivamente en jugadas de despeje, patadas iniciales y goles de campo.
Autos de lujo para la semana más larga
Llegar al Super Bowl también tiene beneficios fuera del estadio. Durante la semana previa al partido, cada jugador recibe un auto prestado para moverse por la ciudad sede. No hablamos de cualquier coche. Algunos, como Marlin Jackson —campeón con los Colts—, recuerdan haber pasado esa semana al volante de camionetas de lujo. Un detalle menor frente a un anillo, pero nada despreciable.
Cuando el Super Bowl no se llenaba
Cuesta imaginarlo hoy, pero el primer Super Bowl de la historia, en 1967, tuvo 30 mil asientos vacíos. Las entradas costaban alrededor de 6 dólares, y aun así muchos aficionados las consideraron caras. El contraste con los precios actuales, que pueden alcanzar cifras de cinco dígitos, deja claro cuánto ha crecido el evento.
El Trofeo Lombardi: más grande de lo que parece
El icónico Trofeo Lombardi no es solo simbólico. El balón que lo corona tiene el mismo tamaño que un balón oficial de la NFL, conocido como “The Duke”. Sus dimensiones reales lo convierten en un trofeo imponente, diseñado para representar el máximo logro del futbol americano profesional.
El Super Bowl vive de grandes jugadas, pero también de estas historias mínimas que, juntas, explican por qué ningún otro evento deportivo se le compara.