Después de una temporada larga, física y mentalmente extenuante, el Super Bowl LX no solo definirá al nuevo dueño del trofeo Vince Lombardi. También pondrá sobre la mesa una cifra que, aunque no suele acaparar titulares, representa un premio nada despreciable para los protagonistas del emparrillado.
Este domingo 8 de febrero, en el Levi’s Stadium, Seattle Seahawks y New England Patriots juegan por la gloria eterna y por un bono económico que cada jugador campeón recibirá directamente en su cuenta bancaria.
El bono para el ganador: cifras claras
De acuerdo con el Contrato Colectivo de Trabajo (CBA) de la NFL, cada jugador del equipo que levante el trofeo obtendrá un incentivo de 178 mil dólares por conquistar el Super Bowl.
Traducido a moneda nacional, hablamos de más de 3 millones de pesos por cabeza. Y es importante subrayarlo: este monto es independiente del salario anual que cada jugador tenga pactado con su franquicia. Es un pago adicional, exclusivo por coronarse campeón.
En otras palabras, el Super Bowl no solo mejora el legado deportivo de un jugador; también engrosa su estado de cuenta.
Y eso sin considerar los acuerdos comerciales, patrocinios o bonos individuales que muchos jugadores —especialmente las figuras— pueden activar tras un campeonato.
¿Todos los campeones cobran lo mismo?
No exactamente. Para recibir el 100% del bono, los jugadores deben cumplir ciertos criterios establecidos por la liga. No basta con portar el uniforme el día del partido.
Estos son los escenarios que permiten cobrar la totalidad del incentivo:
- Haber disputado al menos tres partidos de temporada regular o playoffs y estar en la lista activa o inactiva durante el Super Bowl.
- Haber participado en ocho o más partidos de la temporada, sin importar si el jugador sigue o no en la plantilla al momento del juego.
- Ser un veterano que sufrió una lesión durante la temporada regular, pero que mantiene contrato vigente con el equipo.
Quienes no cumplan completamente con estos requisitos pueden recibir solo un porcentaje del bono.
Este sistema busca equilibrar el reconocimiento entre quienes fueron parte real del recorrido hacia el campeonato, incluso si no están en el campo el día decisivo.
¿Y el subcampeón?
Perder el Super Bowl duele. Deportivamente es un golpe duro. Económicamente, sin embargo, tampoco se van con las manos vacías.
Cada jugador del equipo derrotado recibirá 103 mil dólares. Una cifra considerable, aunque muy lejos del premio destinado al campeón.
Más allá del dinero
En el contexto de la NFL, 178 mil dólares pueden parecer una cifra menor para las grandes estrellas. Pero para muchos jugadores —especialmente aquellos con contratos más modestos o que están construyendo su carrera— este bono representa un ingreso significativo.
Además, el campeonato tiene un efecto multiplicador: mayor exposición mediática, oportunidades publicitarias y un valor de mercado que suele incrementarse tras levantar el Vince Lombardi.