Rupert Grint tenía apenas 11 años cuando su vida cambió para siempre. Hasta entonces era un niño británico que admiraba los libros de Harry Potter y que decidió enviar una peculiar audición para conseguir el papel de Ron Weasley. Poco después estaba frente a las cámaras junto a Daniel Radcliffe y Emma Watson, comenzando una aventura que terminaría ocupando prácticamente toda su adolescencia.
Cuando Harry Potter and the Sorcerer’s Stone llegó a los cines en 2001, Grint tenía 13 años. Cuando la saga terminó una década después con Harry Potter and the Deathly Hallows – Part 2, tenía 22. Mientras la mayoría de nosotros utilizamos esos años para equivocarnos, cambiar de gustos y comenzar a descubrir quiénes queremos ser, él tuvo que hacerlo mientras millones de personas lo observaban y lo llamaban por el nombre de otra persona.
Hoy, 24 de agosto, Rupert Grint cumple 38 años y quizá esa sea una buena oportunidad para preguntarnos algo que pocas veces pensamos cuando hablamos de actores infantiles.
¿Qué haces cuando interpretaste al personaje de tu vida antes de que tu propia vida realmente comenzara?
Crecer siendo Ron Weasley
Interpretar a Ron convirtió a Grint en una de las caras más reconocibles de su generación. Durante diez años regresó constantemente al mismo personaje mientras él mismo crecía frente a las cámaras. Su voz cambió, su apariencia cambió y su adolescencia quedó documentada en ocho películas que millones de personas todavía pueden volver a mirar cuando quieran.
El problema es que una identificación tan poderosa puede convertirse en algo difícil de abandonar.
Grint ha reconocido con los años que llegó a sentir que las fronteras entre él y Ron se habían desdibujado. Después de pasar tanto tiempo interpretándolo, incluso responder a su propio nombre podía sentirse extraño durante los años de la saga. También ha descrito el final de Harry Potter como una experiencia que combinó libertad con una enorme incertidumbre sobre qué debía hacer después.
Porque terminar la saga no significaba simplemente terminar un trabajo. Significaba descubrir cómo era ser Rupert sin ser Ron.
No intentó convertirse en la estrella más grande del mundo
Quizá lo más interesante de su carrera sea precisamente lo que no ocurrió después.
Grint tenía fama internacional, dinero y reconocimiento suficientes para intentar construir inmediatamente otra gran franquicia. En cambio, eligió un camino considerablemente más discreto.
Continuó actuando, pero lo hizo en proyectos mucho más pequeños y diferentes entre sí. Pasó por cine independiente y teatro antes de encontrar uno de sus papeles posteriores más reconocidos en Servant, la serie producida por M. Night Shyamalan en la que interpretó a Julian Pearce durante cuatro temporadas. Más tarde volvió al cine de gran estudio con Knock at the Cabin.
No parecía existir una estrategia desesperada por demostrar que ya no era Ron Weasley.
Y quizá eso fue precisamente lo que necesitaba.
No tenía que borrar al personaje que lo hizo famoso para demostrar que podía existir fuera de él.
Daniel, Emma y Rupert eligieron tres vidas diferentes
Resulta especialmente interesante observar qué ocurrió con los tres protagonistas de Harry Potter porque partieron prácticamente del mismo lugar y terminaron tomando caminos muy distintos.
Daniel Radcliffe convirtió buena parte de su carrera posterior en una sucesión de elecciones inesperadas. Hizo teatro, musicales, cine independiente y películas tan extrañas como Swiss Army Man, hasta ganar un Tony en 2024 por Merrily We Roll Along.
Emma Watson tomó otra dirección. Combinó proyectos como The Perks of Being a Wallflower, Beauty and the Beast y Little Women con sus estudios universitarios y su trabajo público fuera del cine, además de pasar largos periodos alejada de la actuación.
Grint parece haber elegido una tercera posibilidad. Seguir actuando sin permitir que actuar ocupara necesariamente toda su identidad.
Los tres terminaron respondiendo de maneras diferentes a una pregunta que probablemente ninguno imaginaba tener que hacerse cuando entró por primera vez a Hogwarts.
¿Qué viene después de Harry Potter?
También existe una vida fuera de Hollywood
La vida adulta de Grint ha permanecido considerablemente más alejada de la exposición que cabría esperar de alguien que protagonizó una de las franquicias más grandes del cine.
Mantiene desde hace años una relación con la actriz Georgia Groome, con quien tiene dos hijas. Su presencia pública es relativamente limitada y tampoco parece particularmente interesado en convertir cada aspecto de su vida en contenido.
Incluso su relación con la fama siempre ha tenido algo de contradicción. Puede aparecer en una premiere y pocas horas después regresar a una vida que parece deliberadamente mucho más tranquila que la que asociamos con una estrella de su nivel de reconocimiento.
Y quizá precisamente eso sea una forma de éxito que no solemos celebrar lo suficiente.
Hollywood nos acostumbró a pensar que una carrera siempre debe ir hacia arriba. Una película más grande, un salario mayor, otro blockbuster, otra portada, más seguidores.
Pero ¿qué pasa si después de alcanzar la fama mundial a los 11 años ya no necesitas demostrar nada de eso?
Nunca dejó realmente de ser Ron
Por supuesto, existe algo que probablemente Rupert Grint nunca podrá cambiar. Para millones de personas seguirá siendo Ron Weasley.
Una generación completa creció al mismo tiempo que él. Lo vio conocer a Harry y Hermione, tener miedo de las arañas, enamorarse, pelear, regresar y finalmente despedirse en el andén 9¾. Quienes eran niños cuando comenzó la saga ahora son adultos que pueden incluso verla con sus propios hijos.
Pero quizá dejar atrás a Ron nunca significó conseguir que el público olvidara al personaje.
Significó aprender a convivir con él. Grint ha hablado con cariño de aquella etapa y ha participado en reencuentros relacionados con la saga, sin permitir que la nostalgia se convierta en la única razón por la que seguimos hablando de él.
A los 38 años, su carrera quizá no sea la típica historia del actor infantil que pasó toda su vida intentando superar el papel que lo hizo famoso. Puede ser algo bastante más interesante.
La historia de alguien que entendió que no necesitaba superar a Ron Weasley. Solamente necesitaba descubrir quién era Rupert Grint después de él.