Frank Beard: cinco canciones de ZZ Top que demuestran por qué fue un baterista irrepetible

Con su muerte desaparece otro integrante de aquella formación clásica que convirtió el blues texano en un sonido reconocible en todo el mundo.

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Frank Beard, histórico baterista de ZZ Top, murió a los 77 años en su rancho de Richmond, Texas, mientras recibía cuidados paliativos y estaba acompañado por su familia. La banda confirmó la noticia el 18 de agosto.
Durante 56 años, Beard fue una pieza fundamental del sonido de ZZ Top. Su batería nunca necesitó robar protagonismo para convertirse en el elemento que mantenía unidos el blues, el boogie, el hard rock y el groove de la banda. Junto a Billy Gibbons y Dusty Hill, construyó una de las formaciones más reconocibles de la historia del rock estadounidense.

Su estilo podía parecer sencillo a primera escucha, pero estaba lleno de matices: acentos precisos, notas fantasma, cambios de intensidad y una capacidad excepcional para mantener el pulso sin romper la dinámica de las canciones. Estas cinco interpretaciones permiten recordar su enorme talento detrás de la batería.

“La Grange” — Tres Hombres (1973)

Si existe una canción capaz de resumir el ADN de ZZ Top, es “La Grange”. El riff de Billy Gibbons suele llevarse buena parte de la atención, pero detrás de esa guitarra está la batería de Frank Beard, responsable de convertir el tema en una máquina de groove.

Su interpretación combina precisión y swing. Beard no intenta llenar cada espacio con golpes innecesarios; deja respirar la canción y utiliza los acentos adecuados para aumentar la tensión. El resultado es un ritmo que parece avanzar con naturalidad, pero que exige un enorme control técnico.

“La Grange” también representa uno de los momentos decisivos de Tres Hombres, el álbum que consolidó a ZZ Top como una de las grandes bandas del blues rock texano. La batería de Beard fue esencial para que ese sonido tuviera peso y movimiento.

“Tush” — Fandango! (1975)

“Tush” es una demostración perfecta de la capacidad de Beard para hacer que una canción parezca sencilla mientras ejecuta una batería llena de detalles.

El ritmo avanza con una contundencia casi hipnótica. Las notas fantasma y los acentos aparecen integrados en el groove, mientras el tempo permanece firme durante toda la interpretación. Beard entendía que el secreto no estaba en tocar más, sino en tocar exactamente lo necesario.

Ese enfoque terminó convirtiéndose en una de las características más reconocibles de ZZ Top. El bajo de Dusty Hill y la guitarra de Gibbons encuentran en la batería de Beard un punto de apoyo constante, creando esa combinación de blues, boogie y rock que definió a la banda durante décadas.

“Nasty Dogs and Funky Kings” — Fandango! (1975)

Si “Tush” muestra el control de Beard, “Nasty Dogs and Funky Kings” permite apreciar su lado más explosivo.

La canción tiene un componente funky mucho más marcado y la batería avanza con una energía arrolladora. Beard construye el groove sin perder precisión y consigue que cada golpe contribuya a la sensación de movimiento que necesita el tema.

Uno de sus mayores aciertos aparece hacia el final, cuando la banda se entrega por completo al groove. Es uno de esos pasajes en los que la batería deja de ser simplemente acompañamiento y se convierte en el motor de la canción.

Escucharla hoy permite entender por qué Beard fue mucho más que el baterista de una banda de blues rock. Tenía un sentido del ritmo capaz de moverse entre distintos territorios sin perder nunca la identidad de ZZ Top.

“A Fool for Your Stockings” — Degüello (1979)

En “A Fool for Your Stockings”, Beard demuestra otra de sus grandes virtudes: saber contenerse.

La canción necesita espacio y sensibilidad, y el baterista entiende perfectamente cuándo mantener el pulso en segundo plano y cuándo aumentar la intensidad. Esa capacidad de dosificar los golpes permite que la interpretación crezca sin perder su carácter relajado.

En lugar de convertir la batería en una exhibición técnica, Beard la utiliza para darle profundidad a la canción. Su ejecución es elegante, precisa y dinámica, una muestra de que el verdadero dominio de un instrumento también consiste en saber cuándo no tocar.

Degüello marcó además una etapa importante para ZZ Top, con un sonido más elaborado que seguía conservando las raíces blues de la banda. Beard fue una de las razones por las que esa evolución nunca perdió el groove.

“Cheap Sunglasses” — Degüello (1979)

“Cheap Sunglasses” quizá sea la mejor prueba de que Frank Beard podía llevar su batería mucho más allá del shuffle tradicional asociado con ZZ Top.

El tema se adentra en terrenos psicodélicos y casi progresivos, con una sección instrumental en la que Gibbons y Hill exploran diferentes texturas. En medio de ese espacio, Beard funciona como el eje que mantiene todo conectado.

Su interpretación es relajada, pero nunca pasiva. La batería fluye con una precisión que permite a los demás músicos experimentar sin que la canción pierda dirección. Ese equilibrio entre libertad y control fue una de las grandes virtudes de Beard durante toda su carrera.

Por eso su legado no debería reducirse a los grandes éxitos de ZZ Top. Su importancia está también en la forma en que ayudó a construir el lenguaje musical de la banda durante más de cinco décadas.

Frank Beard fue, además, una figura singular dentro de ZZ Top. Su apellido significaba “barba”, pero durante buena parte de la etapa más famosa del grupo fue precisamente el integrante que no lucía la enorme barba que caracterizaba a Gibbons y Hill. La ironía se convirtió en parte de la identidad visual del trío, pero su verdadera importancia siempre estuvo detrás de la batería.

Con su muerte desaparece otro integrante de aquella formación clásica que convirtió el blues texano en un sonido reconocible en todo el mundo. Dusty Hill murió en 2021 y ahora Billy Gibbons queda como el único miembro sobreviviente de la alineación que definió a ZZ Top durante décadas.

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