El 30 aniversario de Pokémon celebra algo más extraordinario que la supervivencia de una franquicia. Desde el lanzamiento de Pokémon Red y Green en Japón el 27 de febrero de 1996, Pikachu y compañía pasaron de una pequeña pantalla de Game Boy a videojuegos, series, películas, cartas, ropa, colaboraciones y objetos de colección que siguen despertando deseo tres décadas después.
Lo curioso es quién continúa comprándolos. Muchos de los niños que descubrieron Pokémon durante los años 90 hoy son adultos con algo que entonces no tenían: su propio dinero para gastar en aquello que alguna vez tenían que pedir a sus padres.
Pokémon creció al mismo tiempo que sus fans
Parte del secreto está en que Pokémon nunca obligó a su público a dejar atrás la infancia. Cada generación recibió nuevos personajes, regiones y videojuegos, mientras los originales permanecieron suficientemente presentes para activar la nostalgia de quienes comenzaron con Pikachu, Charizard o Mewtwo.
Este 3 de septiembre, las celebraciones sumaron Pokémon All Stars 1025, una canción de aproximadamente 22 minutos que reúne los nombres de los 1,025 Pokémon introducidos hasta ahora. El proyecto utiliza además imágenes procedentes de videojuegos, anime, cartas y mercancía de distintas épocas.
En otras palabras, el aniversario no solo celebra lo nuevo. También convierte 30 años de recuerdos en parte del producto.
Las cartas Pokémon entendieron el poder de la nostalgia
El juego de cartas Pokémon representa quizá mejor esta relación entre infancia y adultez. El próximo 16 de septiembre llegará Pokémon TCG: 30th Celebration, una expansión especial que tendrá el primer lanzamiento mundial simultáneo en la historia del juego.
La colección mezcla nuevas ilustraciones con cartas clásicas y 30 versiones diferentes de Pikachu. Es una estrategia sencilla pero poderosa: ofrecer algo nuevo mientras recordamos aquello que alguna vez quisimos tener.
Coleccionar ya no consiste únicamente en jugar. Para muchos adultos significa recuperar una sensación, completar algo que quedó pendiente o simplemente permitirse comprar aquello que a los diez años parecía inaccesible.
La nostalgia también puede crecer
Pokémon consiguió algo que pocas franquicias logran durante tres décadas. No tuvo que reemplazar a su primera generación de fans para conquistar a la siguiente.
Los niños pueden descubrir hoy a Pikachu por primera vez mientras sus padres reconocen inmediatamente al mismo personaje que acompañó su propia infancia. Uno mira hacia adelante y el otro hacia atrás, pero ambos pueden encontrar algo dentro del mismo universo.
Quizá por eso seguimos comprando Pokémon 30 años después.
Cuando éramos niños queríamos atraparlos a todos.
Ahora simplemente tenemos nuestra propia tarjeta de crédito para intentarlo.