Casi cuatro décadas después de ponerse por primera vez el casco de Cole Trickle, Tom Cruise regresará a uno de sus personajes más recordados. Days of Thunder, estrenada en 1990 bajo la dirección de Tony Scott, tendrá una secuela que llegará a los cines en 2028, con Cruise nuevamente como protagonista y productor.
El anuncio convierte a la película original en una pieza especialmente interesante dentro de la carrera del actor. Más allá de sus carreras a toda velocidad, Days of Thunder tuvo romances, autos reales de NASCAR, accidentes, fiestas y una producción que terminó siendo tan intensa como la historia que llegaría a la pantalla.
Cole Trickle nació de la personalidad de un piloto real
Aunque el apellido Trickle podría llevar directamente a pensar en Dick Trickle, una de las figuras más conocidas de NASCAR, el personaje interpretado por Cruise tuvo otra inspiración. Cole Trickle tomó algunos rasgos de Tim Richmond, un piloto reconocido por su talento, carácter impulsivo y estilo de vida extravagante.
Richmond murió en 1989 a causa del sida y nunca llegó a ver el estreno de la película. Dick Trickle, por su parte, sí tuvo una carrera destacada en NASCAR y ganó el premio al Novato del Año de la Winston Cup a los 48 años, pero poco tenía que ver con el perfil de playboy que Cruise llevó al cine.
La película marcó el comienzo de la historia entre Tom Cruise y Nicole Kidman
Days of Thunder ocupa un lugar especial en la historia personal de Tom Cruise porque fue la película en la que conoció a Nicole Kidman. Para la actriz australiana también representó su primera producción estadounidense de gran escala.
La relación entre ambos comenzó durante el rodaje. Apenas seis meses después del estreno, Cruise y Kidman se casaron en la Nochebuena de 1990. El romance terminó muchos años después, pero la película quedó como el punto de partida de una de las parejas más famosas de Hollywood.
Tony Scott también encontró el amor durante el rodaje
La producción tuvo otra historia sentimental detrás de cámaras. El director Tony Scott conoció durante el rodaje a Donna Wilson, quien había sido contratada originalmente para aparecer como una chica de pit.
Wilson había llegado al proyecto por una intervención del productor Don Simpson, quien consiguió que Robert Towne escribiera para ella una pequeña participación. El papel tenía apenas una línea, pero su presencia en Daytona terminó teniendo consecuencias mucho mayores.
Scott y Wilson comenzaron una relación y se casaron en 1994. Permanecieron juntos hasta la muerte del director en 2012.
Paul Newman fue una pieza clave para que existiera la película
La conexión de Cruise con el automovilismo se fortaleció durante el rodaje de El color del dinero, donde compartió pantalla con Paul Newman. El legendario actor también era un apasionado de las carreras y terminó acercando a Cruise al mundo de NASCAR.
Durante aquella producción ambos conocieron a Rick Hendrick, propietario de un equipo de NASCAR. Hendrick permitió que Cruise condujera un stock car y el actor quedó impresionado después de alcanzar alrededor de 282 kilómetros por hora.
La experiencia fue suficiente para despertar una idea. Cruise quería hacer una película sobre las carreras y esa inquietud terminó convirtiéndose en Days of Thunder.
NASCAR tuvo que abrirle las puertas a Hollywood
La película necesitaba algo más que autos rápidos para resultar convincente. Los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer necesitaban la colaboración de NASCAR para filmar carreras y mostrar de manera creíble el ambiente de la categoría.
Al principio, Bill France Jr., entonces presidente de NASCAR, no estaba convencido. Simpson consiguió finalmente que apoyara el proyecto con el argumento de que la película podía ayudar a presentar NASCAR como un deporte profesional, sofisticado y técnicamente avanzado.
El respaldo terminó siendo mucho más amplio de lo esperado. Los productores pudieron incluso participar con los autos utilizados en la película en competencias reales de la Winston Cup, incluidas las 500 Millas de Daytona de 1990.
Las carreras fueron rápidas, pero los autos no iban a 200 millas por hora
Las escenas de competición tenían que parecer espectaculares sin convertir cada toma en una misión imposible. Por eso, los autos utilizados durante el rodaje circulaban aproximadamente a 120 millas por hora, muy por debajo de las velocidades que podían alcanzar en una carrera real.
Eso no significa que filmar fuera seguro. Tony Scott explicó en su momento que algunos accidentes importantes se realizaron a velocidades de entre 120 y 140 millas por hora, equivalentes a unos 193 y 225 kilómetros por hora.
El director llegó a destacar que, pese al nivel de riesgo, las lesiones acumuladas durante toda la producción solo requirieron 13 puntos de sutura.
Daytona se convirtió en el centro de una producción fuera de control
El rodaje en Daytona, Florida, tuvo numerosos retrasos provocados por cuestiones climáticas y por los constantes cambios creativos de Simpson y Bruckheimer. El resultado fue que el reparto y el equipo tuvieron grandes cantidades de tiempo libre.
Según testimonios de personas vinculadas a la producción, los productores aprovecharon esa situación para convertir el rodaje en una especie de fiesta permanente. Incluso se construyó un gimnasio privado en el hotel donde se alojaba parte del equipo y se organizó una fiesta para el reparto y los trabajadores.
La producción de Days of Thunder terminó adquiriendo así una reputación que iba mucho más allá de las cámaras y los autos de carreras.
El filme convirtió a Tom Cruise en una estrella dentro de NASCAR
Cuando Days of Thunder llegó a los cines, Cruise ya era una figura importante de Hollywood. Sin embargo, la película lo introdujo de lleno en un universo deportivo que hasta entonces tenía una presencia mucho más regional dentro de Estados Unidos.
El acceso a pistas, equipos y carreras reales permitió que Cruise no interpretara simplemente a un piloto de ficción. El actor pudo convivir con profesionales y conducir vehículos preparados para competición, algo que ayudó a construir la identidad de Cole Trickle.
La película también anticipó el estilo de Tom Cruise que conocemos hoy
Vista desde el presente, Days of Thunder permite reconocer una característica que terminaría definiendo buena parte de la carrera de Cruise: su disposición a involucrarse físicamente en sus películas.
Mucho antes de Mission: Impossible, el actor ya estaba dispuesto a ponerse detrás del volante y participar en escenas que exigían velocidad, precisión y riesgo. La diferencia es que en esta ocasión el escenario no era una persecución de espionaje, sino el mundo de NASCAR.
La secuela de 2028 devuelve a Cruise al volante
El regreso de Cole Trickle convierte a Days of Thunder en otro de los títulos de la filmografía de Cruise que tendrán una segunda vida décadas después de su estreno.
La nueva película llegará a los cines en 2028 con Cruise como protagonista y productor. El regreso no solo recupera a uno de sus personajes más reconocibles, también abre la puerta para volver a explorar el mundo de las carreras desde una perspectiva contemporánea.
Para entender por qué este regreso genera tanta expectativa, basta mirar la historia detrás de la película original. Days of Thunder no fue solamente una cinta sobre autos: fue el resultado de la mezcla entre Hollywood, NASCAR, velocidad y una generación de estrellas que convirtió el automovilismo en espectáculo cinematográfico.