Cada vez se está hablando más del “ejercicio azul”, una serie de prácticas físicas que se hacen desde tiempos que escapan a la memoria. Se trata, por definición, de realizar ejercicios en el agua o junto a ella, pero, eso sí, en espacios naturales, no albercas u otros entornos acuáticos artificiales. Lo que hace especial a este acompañamiento de tu rutina es que el simple hecho de ver lugares de este tipo empieza a ejercer un cambio que favorece directamente a tu salud mental.
De acuerdo con las investigaciones hechas acerca del tema, el ejercicio azul sí actúa en beneficio de la salud mental. Pensemos que la actividad física, no necesariamente de esta categoría, ya implica un apoyo para tu cuerpo y mente. Ahora, hazte a la idea de que llevar esto a espacios acuáticos naturales es todavía mejor.
Si nos pidieras un consejo sobre qué espacios elegir en aras de practicar el ejercicio azul, sin duda nos inclinaríamos por la playa. Pasa que ahí también se suma el favor de la arena, la cual se ha visto que, cuando la pisamos, entramos en algo que los expertos llaman “restauración de la atención”, un estado donde se percibe el entorno con más calma y libertad.
De parecer poco, se ha demostrado que estos entornos azules de alguna forma nos “invitan” a la actividad física. Lo que es más, tendemos a dedicar más tiempo a nuestro entrenamiento, aunque en un ritmo más relajado.
Beneficios
- Se incrementa la producción de las hormonas de la felicidad (dopamina, serotonina, endorfina, oxitocina).
- Mejora nuestra atención.
- Se reduce el estrés y la ansiedad.
Otra cosa: Catherine Kelly, autora de Blue Spaces: How and Why Water Can Make You Feel Better, sostiene, luego de su investigación, que los entornos naturales donde hay cuerpos de agua nos ayudan a transformar, para bien, la perspectiva con la que vemos nuestros problemas.