Ellos son los y las fotógrafas mexicanas que debemos mantener en el foco… y sin filtros. México ha sido cuna de grandes talentos que, a través de su cámara, han capturado la esencia de personas, paisajes y culturas, gracias a esa visión artística y técnica han dejado una huella gracias a su increíble perspectiva. Estos son 5 fotógrafos mexicanos que están capturando la magia del mundo.
Mariana Martínez de Alba
Fue la última persona en retratar a Jane Goodall durante su visita a México, treinta y seis horas después, el mundo recibió la noticia de su partida.
Para la fotógrafa no fue una elección inmediata, sino una intuición que creció con ella desde los ocho años, cuando recibió su primera cámara y comenzó a mirar el mundo a través del lente inspirado por su padre. Aunque estudió Comunicación y trabajó en una editorial, fue gracias a su maestro Jorge Garaiz que entendió que su pasión podía convertirse en camino. Su estilo ha evolucionado con el tiempo, pero mantiene una esencia clara: ser lo más fiel posible a la realidad, respetar los colores y permitir que la naturaleza se exprese sin intervención. Fotografiar vida salvaje —como en África durante la migración o capturar la fuerza serena de una leona con su cachorro— le enseñó paciencia, humildad y a abrazar la imperfección como parte del arte. Hoy, desde su reciente experiencia como madre, conecta aún más con la energía femenina y con la sabiduría natural que tanto admira. Para ella, la fotografía es un acto de contemplación y respeto, una manera de recordar que todo ya es perfecto en su esencia.
“La naturaleza no necesita que la transformemos; necesita que aprendamos a observarla.” nos comentó con un gran compromiso por ayudar al ecosistema.
Gerardo del Villar
Para él, la fotografía nació del asombro y la necesidad de compartir lo que pocos ven. En 2006 compró una cámara sencilla y viajó a Isla Guadalupe impulsado por su fascinación por los tiburones y el mundo submarino; lo que comenzó como curiosidad pronto se convirtió en vocación. Su estilo es audaz y visceral: cree que en la fotografía subacuática la cercanía lo es todo, porque “entre más cerca estés del sujeto, más bonita es la captura”, una filosofía que combina valentía con profundo entendimiento del comportamiento animal. Más que peligro, sus mayores retos han sido la paciencia y la precisión; como en Alaska, donde tuvo apenas noventa segundos para retratar al esquivo tiburón salmón en aguas turbias. Ha documentado más de 40 especies de tiburones, pero hoy su corazón también late por los osos, animales incomprendidos a los que busca dignificar con cada imagen. En el fondo, su motor no es la adrenalina, sino la empatía: “La mejor fotografía es la que todavía no he tomado”, dice, convencido de que cada expedición es una nueva oportunidad para cambiar la forma en que miramos a quienes habitan este planeta con nosotros.
Michelle Sokol
Para Michelle, la fotografía no es solo una disciplina, es una extensión natural de su manera de mirar el mundo. Desde niña sintió fascinación por capturar momentos, pero fue al descubrir el buceo y enamorarse de la vida marina cuando entendió que su misión era compartir esa belleza con los demás. Su estilo, que ella define como “moody” y vibrante a la vez, combina colores naturales y contrastes profundos para resaltar los detalles casi hipnóticos de cada especie; sus imágenes transmiten emoción, respeto y una conexión auténtica con el océano. Más que la técnica, su mayor reto ha sido aprender a acercarse a los animales sin invadirlos, perfeccionando una presencia sutil que le permite documentar sin alterar el entorno. Su fotografía favorita —dos pulpos de anillos azules capturados el último día de buceo en Asia— simboliza exactamente eso: paciencia, riesgo y asombro ante la naturaleza en su estado más puro, recordándonos que la belleza más impactante suele revelarse a quienes saben esperar.
Gabriela González Vázquez
Todo comenzó en su infancia, cuando a los diez años ya era quien documentaba cada reunión familiar, pero fue mucho después —cuando sus hijos crecieron— que decidió retomar esa pasión con determinación y de forma autodidacta: “Sentí que era momento de hacer algo para mí”. Hoy encuentra su voz en la fotografía aérea, utilizando drones con control manual total porque le gusta “manejar la luz y componer cada toma” personalmente, creando perspectivas abstractas y poderosas. Aventurera por naturaleza, ha enfrentado retos como internarse en un cenote en Tulum con el agua hasta el cuello y murciélagos alrededor para conseguir la imagen perfecta, una experiencia que confirmó su amor por el riesgo creativo. Especializada también en grandes mamíferos marinos y macro submarina, resume su pasión con una certeza: “En el océano todo es extremo, pero siempre extraordinario”.
Cristina Mittermeier
Bióloga marina y narradora visual por vocación, Cristina Mittermeier fundó la International League of Conservation Photographers con una misión clara: usar la fotografía para proteger lo que ama. Su trabajo ha explorado la relación íntima entre comunidades indígenas, océanos y biodiversidad, convirtiéndola en una de las voces más influyentes del conservacionismo visual a nivel mundial.
En 2024 fue reconocida como Explorer de National Geographic y recibió un Emmy por The Last Ice, un documental del Dr. Enric Sala que aborda la soberanía inuit y el impacto del cambio climático en el Ártico. Un año después obtuvo un segundo Emmy, junto a su esposo, el fotógrafo Paul Nicklen, por Photographer, dirigido por Chai Vasarhelyi y Jimmy Chin. En 2025 también fue nombrada Artista del Año por Intersect Aspen, reafirmando que su lente además de capturar belleza, impulsa conciencia y acción.