La “alimentación limpia” o clean eating ha ganado fuerza desde hace tiempo, al grado de que especialistas de la salud han tenido que salir a hablar sobre ella. No es una dieta, sino más bien un enfoque alimenticio. Pero, ¿en qué consiste? Te lo contamos.
¿Qué es el clean eating?
Después de haber consultado varia fuentes, nos queda claro que al clean eating no se le puede definir con el rigor que a muchos gustaría.
De acuerdo con Mayo Clinic, una institución dedicada a la práctica, investigación y enseñanza de la medicina, la mejor forma de definir al clean eating es simplificando su propósito como la búsqueda de alimentos que estén lo más cerca posible de su estado natural. Con esta lógica, algunos de los mayores enemigos de la alimentación limpia serían los procesados.
Considerando que el exceso de alimentos procesados ha sido señalado de forma negativa, entre otras cosa por ser perjudicial para el corazón, la propuesta del clean eating no se presenta nada mal.
La Universidad de Harvard (Estados Unidos) pide, sin embargo, ser cautelosos de no caer en posiciones extremas, como las que, dice la institución, promueven muchos blogueros y famosos del bienestar que no tienen cualificaciones en nutrición ni pruebas que respalden algunas de sus promesas. Por ejemplo, se ha creado la idea que solo por llevar una alimentación limpia la persona comenzará a sanar de cualquier padecimiento.
¿Por qué es tan popular?
La alimentación limpia no está mal. Expertos de Mayo Clinic han respaldado que llevar a la práctica este enfoque favorece la salud del corazón y el cerebro, ayuda a controlar el peso, fortalece el sistema inmunológico y aumentan los niveles de energía.
El problema de este tema es lo que mencionábamos: ir a al extremo, sobre todo cuando no hay fundamento a mucho de lo que se promete con este cambio. Como ejemplo, hay interpretaciones de la alimentación limpia que prohíben grupos de alimentos como los cereales.
“En algunos casos, la alimentación limpia, especialmente en sus formas más rígidas, puede convertirse más en una identidad que en una dieta y podría conducir a trastornos alimenticios”, concluye Harvard.