Correr no es solo cuestión de salir a hacer distancia, sesiones de velocidad y sumar kilómetros en tus aplicaciones de fitness. También es una relación diaria con tus tenis. Son el primer filtro entre tu cuerpo y el pavimento, la tierra o la pista, y si los descuidas, tarde o temprano lo vas a pagar con molestias, lesiones o simplemente con un par que ya no rinde como debería. Esta guía no busca ser solemne ni técnica de más, sino práctica, directa y pensada para que tus tenis duren más y sigan respondiendo como el primer día.
Entiende qué tanto les exiges
No todos los tenis se desgastan igual. Un corredor urbano que entrena cuatro veces por semana en asfalto no castiga el calzado del mismo modo que alguien que alterna trail, gimnasio y carreras ocasionales. El tipo de superficie, tu peso, tu pisada y la frecuencia de uso influyen más de lo que parece.
Como regla general, un par de tenis para correr tiene una vida útil aproximada de 500 a 700 kilómetros. No es una cifra exacta, pero sirve como referencia. Si corres tres veces por semana y haces entre 6 y 8 kilómetros por sesión, probablemente en seis meses ya deberías estar pensando en el relevo.
No los uses para todo
Este es uno de los errores más comunes. Sales a correr, regresas a casa y sigues con los mismos tenis para ir al súper, sacar al perro o pasar el día. Mala idea.
Los tenis para correr están diseñados para absorber impacto y responder en movimiento continuo, no para uso casual prolongado. Caminar largas horas con ellos acelera la compresión de la media suela, que es justo la parte que protege tus articulaciones. Si quieres que te duren, úsalos solo para correr. Punto.
Déjalos respirar después de cada entrenamiento
Después de correr, tus tenis están llenos de humedad: sudor, agua, polvo. Guardarlos de inmediato en un clóset o una mochila cerrada es el camino directo a malos olores y materiales degradados.
Sácalos, aflójalos y colócalos en un lugar ventilado, lejos del sol directo. Quitar la plantilla ayuda a que se sequen mejor. Un tip sencillo: si entrenas seguido, rota dos pares. Darle 24 horas de descanso a cada par prolonga notablemente su vida útil.
Lávalos, pero no de cualquier manera
Sí, los tenis para correr se lavan, pero no se meten a la lavadora.
La lavadora y la secadora son enemigos declarados de los adhesivos, las espumas y las mallas técnicas. Lo ideal es limpiarlos a mano con un cepillo suave, agua fría y un poco de jabón neutro. Concéntrate en la suela y en las zonas donde se acumula más suciedad.
Para secarlos, nada de sol directo ni fuentes de calor. Déjalos a temperatura ambiente. Si quieres acelerar el proceso, coloca papel periódico dentro para absorber la humedad.
Aprende a leer las señales de desgaste
No esperes a que el tenis “se vea viejo” para cambiarlo. Muchas veces el daño es interno. Si notas que la suela ya no rebota, que una rodilla empieza a molestar sin razón aparente o que el desgaste de la suela es muy irregular, probablemente ya pasaron su mejor momento.
Revisa especialmente:
- La media suela: si se siente dura o aplastada.
- El talón: suele ser la zona que primero pierde estabilidad.
- La suela exterior: un desgaste muy localizado puede alterar tu pisada.
Ajuste y cuidado van de la mano
Un tenis mal ajustado se degrada más rápido. Si los amarras siempre demasiado flojos, el pie se mueve de más y la estructura se deforma. Si los aprietas en exceso, fuerzas costuras y materiales.
Aprende a amarrarlos correctamente según tu tipo de pie y la distancia que corres. Parece un detalle menor, pero hace diferencia tanto en comodidad como en durabilidad.
Guárdalos como se debe
Cuando no los uses, evita dejarlos en el coche, especialmente en climas calurosos. El calor extremo daña las espumas y los pegamentos. Tampoco los encierres en cajas herméticas por meses si aún están en uso. Un espacio fresco, seco y ventilado es suficiente.
Cuidarlos también es parte del entrenamiento
Pensar en el cuidado de tus tenis como una extensión de tu entrenamiento cambia la perspectiva y tus resultados. Si inviertes tiempo en mejorar tu técnica, tu resistencia y tu recuperación, tiene sentido hacer lo mismo con el equipo que te acompaña en cada paso. Un par bien cuidado no solo dura más. Corre mejor contigo.