Guía para guardar tus relojes correctamente en casa

Recuerda que guardar bien tus relojes es respetarlos como se merecen y prolongar su tiempo de vida.

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Tener buenos relojes y no saber cómo guardarlos es como comprarte un coche deportivo y dejarlo a la intemperie todo el año. Es decir, quizás no se rompen de inmediato, pero el desgaste llega antes de lo que debería. La buena noticia es que no necesitas una bóveda suiza ni gastar una fortuna en accesorios para cuidarlos. Basta un poco de criterio y algunos hábitos claros para que tus relojes pueden mantenerse en forma durante muchos años.

Antes de guardarlos: una pausa necesaria

Guardar un reloj no es solo “quítatelo y déjalo ahí”. Antes de ponerlo en cualquier sitio, límpialo rápido. Basta con un paño suave para quitar sudor, polvo y grasa del día. Si lo usaste con calor o humedad, déjalo respirar unos minutos antes de encerrarlo en una caja.
Este paso suele ignorarse y es justo donde empiezan muchos problemas, pues las correas se endurecen, el acero pierde brillo, o los fondos de las cajas comienzan a tener marcas que no estaban ahí ayer.

La caja correcta no siempre es la más cara

Hay una obsesión innecesaria con las cajas de lujo. Sí, se ven bien, pero no todas cuidan bien tus relojes. Lo importante no es el logo, sino tres cosas básicas: interior suave, buena ventilación y que el reloj no baile dentro.
Una caja rígida con cojines firmes evita golpes y rayones. Si los cojines son muy duros, forzarás las correas de piel; si son demasiado blandos, el reloj se moverá. Lo mejor en todo momento es un punto medio.
Asimismo, hay un detalle clave: evita las cajas completamente herméticas si vives en zonas húmedas. La humedad atrapada es silenciosa y constante.

¿Relojes automáticos? No todos necesitan estar girando

El famoso watch winder genera más ansiedad que soluciones. No todos los relojes automáticos necesitan estar en movimiento permanente. Si no lo usas durante semanas, no pasa nada por dejar que se detenga.
De hecho, tenerlos girando todo el tiempo sin necesidad puede acelerar el desgaste interno. Úsalo solo si rotas constantemente tus relojes o si el modelo tiene complicaciones que son un dolor al momento de ajustar.
Menos movimiento artificial, más sentido común.
Hay que tener cuidado especial con las correas. Aquí es donde muchos relojes envejecen mal. Las correas de piel no llevan bien la humedad, el calor ni la presión constante. Guardarlas apretadas alrededor del cojín, durante meses, las deforma.
Si no usas un reloj con correa de piel seguido, aflójalo un poco antes de guardarlo. Y nunca, nunca lo guardes húmedo. Con las correas metálicas hay más margen, pero también conviene evitar que queden tensas todo el tiempo.
Las de caucho y tela agradecen la buena ventilación. Si las encierras siempre, el mal olor llega antes de lo que imaginas.

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El lugar importa más de lo que crees

Guardar relojes en el baño o cerca de una ventana es una mala idea. Ten en cuenta que los cambios de temperatura, vapor, o la luz directa les juega en contra.
El mejor sitio para guardarlos es un cajón seco, oscuro, lejos del calor y la humedad. Y si vives en una ciudad húmeda, un pequeño deshumidificador o bolsitas de sílica dentro de la caja nunca están de más.

Separarlos evita arrepentimientos

Relojes juntos, sin separación, terminan golpeándose, aunque parezcan bien acomodados. El acero raya, los biseles sufren, los cristales no perdonan. Si no tienes caja con divisiones, lo mejor es que los envuelvas individualmente en un paño suave. Más vale verse práctico que lamentarse después.

Rotarlos también es parte del cuidado

Un reloj no está hecho para vivir inmóvil durante años. Lo mejor es sacarlos, usarlos, darles cuerda manual de vez en cuando para ayudar a mantener sus lubricantes activos y detectar cualquier problema antes de que sea grave. Los relojes responden mejor cuando no los olvidas del todo.

Lo que te conviene dejar de hacer ya mismo

  • No los dejes sueltos sobre la mesa “solo por hoy”.
  • No los guardes con la corona presionada después de ajustarlos con fuerza.
  • No confíes en estuches promocionales pensados más para vender que para proteger.
  • Y no creas que un reloj caro se cuida solo.

Recuerda que guardar bien tus relojes es respetarlos como se merecen y prolongar su tiempo de vida.

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