Destino Final iba a ser una película mucho más oscura y perturbadora

La idea que tenía en mente el creador de la franquicia estaba inclinada a muertes lentas y llenas de agonías

Destino Final

Cortesía: New Line Cinema

Destino Final pudo ser una historia más siniestra, donde el impacto visual fuera sustituido por la tortura psicológica de los protagonistas.

Por allá del año 2000 llegó a las salas de cine la primera entrega de la que se convertiría en una de las sagas de terror más exitosas de los últimos años. Por supuesto que hablamos de Destino Final, las historias que nos recuerdan que la muerte está en todos lados, que no perdona y que realmente la idea de esquivarla es solo una ilusión.

La primera película supuso, para algunos, un reto, pues no todos estaban preparados para ver las muertes que se nos iban a presentar en pantalla. Solo los estómagos más fuertes podían disfrutar estas cintas en su totalidad. Pero luego, ya sabiendo a qué nos ateníamos, se estrenaron otras cuatro películas que repitieron la simple, pero hipnótica fórmula.

Hablando de cómo comenzó todo, queremos contarte que la primera película de Destino Final era un proyecto mucho más oscuro de lo que al final vimos. El guionista, Jeffrey Reddick, quería probar llevando las cosas a otro nivel.

¿Cómo iba a ser Destino Final?

Originalmente Destino Final, del 2000, iba a ser una película más orientada hacia el terror psicológico. La idea del guionista era atormentar a los protagonistas, con sus propios miedos, hasta el suicidio. Eso fue lo reveló el propio Reddick en entrevista para Consequence.

“Creo que el cambio más inteligente y más grande de mi guión original que hicieron James y Glen fue que se les ocurrió el escenario de la trampa mortal de Rube Goldberg. En mi versión original, como la muerte había metido la pata la primera vez, no podía limitarse a matar a la gente. Básicamente explotaba sus mayores miedos y los llevaba al suicidio”, comenta Reddick en la entrevista.

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