Al hablar de Fórmula 1, la atención suele centrarse en los 20 pilotos que en cada competencia se suben al monoplaza y pelean por puntos, podios y prestigio. Sin embargo, detrás de ese escaparate existe un grupo clave y muchas veces olvidado: los pilotos de reserva. Para la temporada 2026, las alineaciones no solo están cerradas en cuanto a pilotos titulares; también lo están, casi por completo, en el apartado de los pilotos de reserva, los cuales pueden convertirse en protagonistas de un momento a otro.
La figura del piloto reserva es una mezcla de paciencia extrema, preparación constante y una vida profesional tan demandante como ingrata. Lo sabe bien el mexicano Pato O’Ward, quien había anticipado que 2025 sería su último año en este rol, pero que finalmente repetirá como parte del engranaje de McLaren en 2026. Lo hará junto al joven italiano Leonardo Fornaroli, mientras O’Ward continúa compitiendo de lleno en la IndyCar.
¿Qué hace un piloto reserva?
En teoría, el trabajo del piloto reserva es sencillo de explicar: estar listo para subirse al coche si uno de los titulares no puede hacerlo por lesión, enfermedad o cualquier imprevisto. En la práctica, es mucho más complejo. Todos cuentan con los puntos necesarios de Superlicencia, algunos incluso con número asignado —como Zhou Guanyu (24) o Yuki Tsunoda (22)—, lo que subraya una realidad incómoda: no están ahí por falta de talento, sino por falta de oportunidades.
Pero si el domingo no llega ese llamado inesperado, su verdadera jornada laboral se desarrolla lejos de las cámaras. El simulador es su oficina. Decenas de horas a la semana probando configuraciones, interpretando datos y ayudando a afinar el comportamiento del monoplaza que usarán los pilotos titulares. Es un trabajo técnico, mentalmente agotador y poco glamoroso.
Caras conocidas que buscan volver
La temporada 2026 llama la atención por la cantidad de nombres conocidos que ocuparán estos asientos de espera. Yuki Tsunoda, tras no encontrar un lugar como titular, será piloto reserva tanto para Red Bull como para Racing Bulls, manteniéndose dentro del ecosistema que lo vio debutar. Zhou Guanyu, quien perdió su asiento principal, será la apuesta de Cadillac, una escudería que sigue estructurando su proyecto con calma y visión a largo plazo, con el mexicano Sergio Pérez en sus filas como piloto titular.
Ferrari confía nuevamente en Antonio Giovinazzi, un perfil que combina experiencia en F1 con éxito en resistencia, mientras que Mercedes mantiene a Frederik Vesti como una de sus cartas jóvenes mejor valoradas. En Williams, Luke Browning continúa su crecimiento dentro de la academia, y Aston Martin apuesta por Jak Crawford, otro nombre que suena con fuerza en las categorías formativas.
Haas, fiel a su estilo pragmático, contará con dos opciones: Jack Doohan y Ryo Hirakawa, ampliando su margen de maniobra ante cualquier eventualidad. Alpine, por su parte, suma al estonio Paul Aron como parte de su apuesta por el talento joven.
El único equipo que aún no define oficialmente a su piloto reserva para 2026 es Audi. La marca alemana sigue armando su estructura con discreción, y ese último nombre podría convertirse en una sorpresa estratégica dentro del paddock.
McLaren y el caso O’Ward
El caso de McLaren merece un párrafo aparte. Pato O’Ward es, quizá, el piloto reserva más mediático de la parrilla. Su doble rol entre Fórmula 1 e IndyCar lo convierte en una figura atípica, pero también en un activo valioso para el equipo de Woking. Cuando él no esté disponible por compromisos en Estados Unidos, Leonardo Fornaroli será quien acompañe a Lando Norris y Oscar Piastri en fines de semana clave.
Ser piloto reserva en Fórmula 1 es vivir en una contradicción permanente: entrenar como titular, trabajar más que muchos y, aun así, pasar desapercibido. Sin embargo, todos ellos saben que una oportunidad puede aparecer sin aviso y deben estar listos para aprovecharla.