En una habitación de apenas ocho metros cuadrados, un adolescente llamado David Jones pasaba horas leyendo novelas de ciencia ficción, escuchando hasta el desgaste los discos de Elvis Presley y contemplando la imagen de Little Richard pegada en la pared. Afuera, Bromley seguía su ritmo suburbano; adentro, en el número 4 de Plaistow Grove, comenzaba a gestarse una de las metamorfosis más influyentes de la cultura popular del siglo XX.
Ese dormitorio se convertirá en el corazón de un nuevo museo dedicado a David Bowie. La casa donde vivió sus primeros años será restaurada y reabierta al público a finales de 2027, en un proyecto que combina historia, participación comunitaria y una ambición clara, que es preservar el origen de una imaginación que transformó la música, la moda y el arte escénico.
Un regreso a 1963
El inmueble será devuelto al aspecto que tenía en 1963, cuando Bowie tenía 16 años y empezaba a forjar su identidad artística. La iniciativa está impulsada por Heritage of London Trust y cuenta con el respaldo del patrimonio del músico, que ya ha aportado un primer financiamiento de 670.000 dólares. La cifra total estimada ronda los 2,27 millones de dólares, que se completarán mediante campañas públicas y donaciones.
La restauración estará a cargo del arquitecto Julian Harrap, conocido por su trabajo meticuloso en edificios históricos, y contará con la supervisión de Geoffrey Marsh, especialista en la trayectoria de Bowie y uno de los responsables de la célebre exposición “David Bowie Is” del Victoria and Albert Museum. Su objetivo no es simplemente recrear un escenario, sino recuperar una atmósfera.
Eso implica eliminar todas las ampliaciones realizadas después de que la familia se mudara en 1970, rescatar los papeles pintados originales, reproducir los colores exactos de la época y reconstruir con precisión cada detalle arquitectónico. El proyecto se acerca más a una excavación cultural que a una simple remodelación.
El dormitorio como epicentro creativo
El núcleo del museo será el cuarto adolescente que Bowie describió como su “mundo entero”. Allí, entre libros de ciencia ficción y discos de rock and roll, comenzó a experimentar con identidades, sonidos y estéticas. No es difícil imaginarlo probando gestos frente al espejo o ensayando letras que, años más tarde, resonarían en vivo en todo el mundo.
Volverán a exhibirse objetos emblemáticos: los vinilos de Elvis Presley que escuchaba sin descanso, la fotografía de Little Richard —a quien Bowie llamaba su “santo patrón”—, libros gastados por la lectura y recuerdos familiares que ayudan a entender el entorno doméstico en el que creció.
Sin embargo, no todo está en los archivos oficiales. Como explicó Geoffrey Marsh a Smithsonian Magazine, la madre de Bowie vendió o regaló diversos objetos al abandonar la casa. Por ello, los responsables del museo han hecho un llamado abierto a vecinos, amigos y admiradores que conserven fotografías, recuerdos o piezas vinculadas con el domicilio. La reconstrucción dependerá, en parte, de la memoria colectiva.
Una casa viva, no un mausoleo
La futura Bowie’s House aspira a convertirse en un espacio activo, con talleres, programas educativos y actividades destinadas a adolescentes y jóvenes creadores. La idea es replicar, de alguna manera, el impulso creativo que el propio Bowie encontró entre esas paredes.
Esa dimensión pedagógica distingue al museo de otros espacios conmemorativos. No se trata únicamente de contemplar el origen de un ícono, sino de activar el mismo tipo de curiosidad e inconformismo que lo llevó a reinventarse una y otra vez.
La periodista Caitlin Moran, autora del obituario de Bowie en The London Times, subrayó el poder simbólico del proyecto: permitirá a los admiradores cruzar la puerta del dormitorio donde “su héroe se forjó, en ese capullo desde el que se lanzó al mundo”. Ese cuarto fue laboratorio, refugio y plataforma de despegue.
El músico George Underwood, amigo de la infancia de Bowie, lo resumió con una mezcla de asombro y orgullo: “Siempre me impresiona cómo, desde estos orígenes modestos, David llegó a transformar vidas”, recordó en declaraciones recogidas por Smithsonian Magazine.
El poder de los comienzos
Antes de Ziggy Stardust, del Duque Blanco o de los trajes futuristas, hubo un adolescente encerrado en un cuarto pequeño, imaginando infinidad de posibilidades.
La apertura prevista para finales de 2027 promete convertir esa dirección suburbana en un punto de peregrinación cultural.
El pequeño Bowie soñó con un futuro que aún no tenía forma en un diminuto dormitorio al sur de Londres. Dentro de dos años, cualquiera podrá cruzar esa misma puerta y ver el lugar exacto donde comenzó una de las carreras más fascinantes de la música de todos los tiempos.