Existen modelos de trabajo que se adaptan adecuadamente a distintos modelos empresariales, uno de ellos es la regla 10-80-10, diseñado por el entonces CEO de Apple, Steve Jobs, con el objetivo de fomentar la innovación y autonomía de sus trabajadores. Actualmente muchas empresas usan indirectamente está técnica por su eficacia. Así que aquí te cuento en que consiste este método.
¿De que se trata la regla 10-80-10?
Cuando Jobs gestionaba los proyectos de Apple, lo principal era que el producto final fuera lo mejor posible para el público, la clave de esto es la confianza de todo el equipo de trabajo, por eso que la regla 10-80-10 marca los porcentajes de trabajo. El primer 10% significa la visión inicial del proyecto que se va a realizar. En esta etapa, Jobs procuraba obsesionarse al extremo en el trabajo para definir claramente su visión en los estándares de calidad y estrategia.
Durante el desarrollo de diversos proyectos de Apple, varios ingenieros aseguraron hallar un patrón en el liderazgo de Jobs. El ingeniero en software, Andy Hertzfeld, mencionó que el fundador solía involucrarse demasiado en las etapas prematuras, donde se hacía la planeación y visión del producto. En ese momento su nivel de exigencia era mayor debido a la claridad que quería expresarle a todo el equipo.
Posteriormente llega la ejecución: en el 80% el líder se separa del proyecto para darles autonomía a sus colaboradores, así, el resto tiene total libertad creativa para realizar su trabajo y únicamente recibir una retroalimentación final.
Finalmente, el último 10% representa la perfección, el líder vuelve para ajustar pequeños detalles y verificar que el producto haya cumplido con los estándares de excelencia establecidos al inicio para únicamente retocar pequeños detalles y posteriormente planificar el posicionamiento de todo el producto. Con el paso del tiempo, la regla 10-80-10 fue cobrando más relevancia e inclusive empresas como Tesla, Microsoft y Google han implementado modelos de trabajo similares.
¿Es funcional?
La inteligencia artificial, la automatización del trabajo y el homeoffice hacen que la dinámica laboral cambie, por lo que aplicar esta técnica es útil cuando hay una buena planeación detrás. Definir bien el objetivo al inicio permite reducir errores, mientras que dar libertad creativa promueve un proceso acelerado y eficaz. Además, la intervención final asegura que todos los estándares planteados se hayan resuelto adecuadamente.
Según el experto en megaproyectos, Blent Flyvbjerg, muchos trabajos fallan por exceso de optimismo y una supervisión deficiente, además de problemas que son identificados demasiado tarde. Sumado a esto, existe diversos estudios de psicología organizacional como el publicado por los psicólogos, J. Richard Hackman y Greg Oldham, en la revista Organizational Behavior and Human Performance en 1975. En este concluyeron que la autonomía incrementa la sensación de responsabilidad de los empleados, pero solo cuando va acompañada de la retroalimentación de su desempeño. De lo contrario, los trabajadores desconocen si sus objetivos se cumplieron correctamente.
Estos elementos demuestran que es un modelo vigente y que se adapta a los modelos de trabajo contemporáneos. Su aplicación adecuada permite equilibrar la innovación, control y claridad, factores clave para todos los proyectos actuales.
La regla 10-80-10, impulsada por Steve Jobs muestra un modelo de liderazgo que equilibra la dirección y autonomía dentro de los equipos de trabajo. Su eficacia se centra en mantener la visión desde el inicio y permitir que los colaboradores desarrollen el proyecto con libertad creativa para únicamente dar retroalimentación al final.
Este enfoque demuestra la vitalidad de la confianza con una buena supervisión. Sin embargo, su éxito depende de una planeación sólida y una retroalimentación constante, como lo señalan los estudios en psicología organizacional. En la actualidad donde predomina la tecnología es importante recalcar que este modelo sigue siendo eficaz si hay una buena ejecución.