Este galardón, nacido del legado de Alfred Nobel, no premia solo la buena escritura, sino que celebra las ideas que transforman culturas y desafían certezas.
Subrayar, escribir y dibujar en los márgenes de un libro es marginalia. Una práctica que no solo transforma cada lectura en una experiencia personal, sino que también estimula la memoria, la creatividad y el aprendizaje.