Tiffany Timer: el nuevo cronógrafo de titanio y platino que celebra 160 años de historia relojera

La nueva versión estará limitada a 100 piezas y llegará a partir de septiembre de 2026.

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Tiffany & Co. vuelve a mirar hacia su pasado para construir una pieza completamente contemporánea. Con motivo del 160.º aniversario de su primer cronógrafo, la Casa presenta una nueva edición limitada del Tiffany Timer, un reloj que combina titanio, platino, un movimiento El Primero y uno de los símbolos más reconocibles de la firma: el Bird on a Rock.

La nueva versión estará limitada a 100 piezas y llegará a partir de septiembre de 2026. Su propuesta se aleja de la estética más tradicional de la alta relojería para apostar por una construcción ligera, deportiva y sofisticada, sin perder los códigos que han definido a Tiffany & Co. durante generaciones.

Tiffany Timer convierte 160 años de relojería en una pieza contemporánea

La historia comenzó mucho antes de que el Tiffany Timer adquiriera su nombre actual. En 1847, Tiffany & Co. comenzó a comercializar relojes y Charles Lewis Tiffany detectó rápidamente el potencial de los mecanismos de alta precisión. En 1866 presentó el Tiffany Timing Watch, considerado actualmente el primer cronómetro de la Casa.

Dos años después, el modelo adoptó oficialmente el nombre Tiffany Timer, coincidiendo con la apertura de un taller de ensamblaje de relojes de la firma en Suiza. En 1874 llegó un paso todavía más importante: Tiffany & Co. abrió una manufactura en Ginebra dedicada a la producción de relojes de alta complejidad, incluidos cronógrafos y calendarios.

La nueva edición no intenta replicar aquellos relojes históricos. Su objetivo es reinterpretar esa tradición mediante materiales, proporciones y soluciones técnicas propias de la relojería contemporánea.

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El titanio cambia por completo el carácter del Tiffany Timer

La caja de 40 milímetros está fabricada en titanio con acabado satinado cepillado y se combina con un bisel de platino. El resultado es una construcción de dos materiales que consigue equilibrar ligereza, resistencia y una presencia más técnica en la muñeca.

Sus líneas alternan superficies redondeadas con perfiles definidos, mientras que los pulsadores del cronógrafo siguen el contorno de la caja. Esta solución también permite que funcionen como protectores de la corona, integrando la funcionalidad en el propio diseño.

La carátula apuesta por un azul oscuro con acabado de rayos de sol. Sobre ella aparecen los característicos acentos Tiffany Blue®, utilizados en los marcadores de las subesferas, la escala exterior de los segundos del cronógrafo y el indicador de fecha.

El resultado es un reloj que no necesita recurrir a una estética excesivamente llamativa para distinguirse. La combinación cromática hace el trabajo con precisión.

El corazón del reloj es uno de los cronógrafos más reconocidos de la historia

En el interior del Tiffany Timer late el movimiento automático El Primero 400, uno de los calibres de cronógrafo más célebres de la relojería suiza.

El Primero marcó un antes y un después cuando Zenith presentó en enero de 1969 el que se considera el primer cronógrafo automático integrado del mundo. Su arquitectura consiguió resolver un desafío técnico que durante décadas había resultado especialmente complejo: integrar un cronógrafo automático sin recurrir a una construcción modular convencional.

Para Tiffany & Co., utilizar este movimiento permite conectar su propia historia con uno de los capítulos fundamentales de la relojería suiza del siglo XX.

La disposición de la carátula mantiene además la configuración clásica asociada con El Primero. Los segundos del cronógrafo recorren la periferia, mientras que el contador de minutos se encuentra a las tres, las horas del cronógrafo a las seis y el pequeño segundero a las nueve. La fecha completa la lectura mediante una ventana situada a las seis.

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El Bird on a Rock esconde la sorpresa más interesante

El elemento más inesperado aparece cuando se gira el reloj. A través del fondo de caja de cristal de zafiro se puede observar el rotor calado, pero también una interpretación en miniatura del célebre Bird on a Rock de Tiffany & Co.

El motivo está inspirado directamente en el diseño creado por Jean Schlumberger. El ave, de apenas 1.4 centímetros de ancho, se realiza manualmente a partir de una pieza maciza de oro amarillo de 18 quilates.

La elaboración exige un trabajo artesanal considerable. Después de darle forma, el ave recibe un pulido manual mediante distintas herramientas, entre ellas abrasivos de diamante y varillas de madera de genciana. Las diferentes superficies de brillo permiten definir sus contornos antes de incorporarlo al rotor.

Es un detalle que resume bien la personalidad de esta edición: por delante encontramos un cronógrafo de apariencia técnica; por detrás aparece una pequeña pieza escultórica que conecta la relojería con la tradición joyera de la Casa.

Tiffany & Co. limita esta edición a solo 100 piezas

La primera edición conmemorativa del 160.º aniversario, presentada a principios de 2026, estuvo limitada a 60 unidades y utilizó una caja de platino, una carátula Tiffany Blue® y un movimiento de cronógrafo personalizado.

La segunda interpretación eleva la producción a 100 ejemplares, pero cambia radicalmente el lenguaje visual. El titanio sustituye al protagonismo absoluto del platino y la carátula azul oscuro introduce una apariencia más sobria, mientras los detalles Tiffany Blue® mantienen el vínculo inmediato con la identidad de la firma.

El fondo de caja lleva grabada la inscripción “Limited edition of 100”, dejando claro que cada ejemplar forma parte de una producción estrictamente limitada.

El nuevo Tiffany Timer demuestra que la alta relojería también puede ser deportiva

Con esta edición, Tiffany & Co. encuentra un punto de equilibrio entre su herencia joyera y una concepción más contemporánea del reloj deportivo de lujo. El titanio aporta ligereza y una apariencia técnica; el platino conserva el carácter exclusivo; y El Primero 400 introduce una credencial relojera difícil de ignorar.

Pero quizá lo más interesante es que ninguno de estos elementos domina por completo al resto. El Tiffany Timer funciona precisamente porque reúne diferentes lenguajes en una sola pieza.

La celebración de 160 años del primer cronógrafo de Tiffany & Co. termina así convertida en algo más que un ejercicio de nostalgia. Es una reinterpretación de la historia de la Casa pensada para una nueva generación de relojes de lujo, donde la precisión, los materiales nobles y el diseño pueden convivir con un inesperado sentido del humor.

El nuevo Tiffany Timer, limitado a 100 piezas, estará disponible a partir de septiembre de 2026.

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