El ‘príncipe de las tinieblas’ recibió una despedida multitudinaria en su ciudad natal, al ritmo del metal y con miles de fanáticos llenando las calles.
En medio de un proceso de sobriedad y reconstrucción personal, nació “Mama, I’m Coming Home”, una balada melancólica y poderosa que desnudó a Osbourne como nunca antes.