Durante mucho tiempo, una de las grandes conversaciones alrededor del cuidado masculino consistió en convencer a los hombres de que preocuparse por su apariencia estaba bien. Usar protector solar, encontrar un buen corte de pelo, cuidar la barba, hacer ejercicio o desarrollar una rutina de skincare dejaron poco a poco de sentirse como actividades que necesitaban justificarse.
Pero internet hizo algo curioso con esa nueva libertad. Ya no basta con cuidarse. Ahora aparentemente podemos optimizarnos. La mandíbula puede ser más marcada, el porcentaje de grasa más bajo, los pómulos más visibles, el cabello más abundante y los dientes más blancos. Incluso características que jamás habíamos observado frente al espejo pueden convertirse en problemas después de pasar suficiente tiempo haciendo scroll.
Bienvenidos al mundo del looksmaxxing.
¿Qué es el looksmaxxing?
El concepto parte de una idea sencilla, maximizar el atractivo físico. Dentro de estas comunidades suele distinguirse entre softmaxxing, que puede incluir ejercicio, skincare, un mejor corte de pelo o vestir bien, y hardmaxxing, que puede llegar hasta intervenciones estéticas y prácticas mucho más extremas.
El problema no está necesariamente en querer mejorar. Todos hemos cambiado alguna vez algo de nuestra apariencia porque queríamos sentirnos mejor.
La diferencia aparece cuando nuestro cuerpo empieza a tratarse como un proyecto que nunca puede darse por terminado.
Internet puede enseñarte defectos que nunca habías visto
Abres TikTok buscando un corte de pelo y puedes terminar descubriendo todo un vocabulario para analizar rostros masculinos. Mewing. Mogging. Jawmaxxing. Simetría. Proporciones. Mandíbula. Pómulos.
Investigadores que analizaron más de 8,000 comentarios dentro de una comunidad de looksmaxxing encontraron usuarios examinando características extremadamente específicas de otros hombres y recomendando modificaciones que podían llegar hasta procedimientos quirúrgicos.
Ahí aparece algo que las redes sociales cambiaron por completo. Antes podíamos compararnos con actores, modelos o personas de nuestro entorno. Ahora existen comunidades enteras dispuestas a decirnos exactamente qué parte de nuestro rostro supuestamente necesita mejorar.
Y el algoritmo puede convertir esa inseguridad en contenido infinito.
Cuidarse no es lo mismo que corregirse
Una buena rutina de skincare puede proteger nuestra piel. Hacer ejercicio puede mejorar nuestra salud. Dormir bien, comer mejor, cuidar nuestros dientes o encontrar un corte que nos favorezca son decisiones perfectamente razonables.
El looksmaxxing puede comenzar precisamente ahí. El problema aparece cuando pasamos de pensar “quiero cuidarme” a “necesito arreglarme”.
Algunas comunidades han llevado esta búsqueda hacia dietas extremas, procedimientos estéticos y técnicas caseras sin respaldo médico que prometen modificar características faciales. Especialistas han advertido sobre los riesgos físicos y psicológicos de algunas de estas prácticas.
La promesa parece sencilla. Una mejora más y finalmente estarás satisfecho. Pero después siempre puede aparecer otra.
La presión estética masculina también existe
Los estándares alrededor del cuerpo masculino no son nuevos. Músculos, altura, cabello, mandíbula y determinada manera de vestir llevan décadas formando parte del ideal. Lo que cambió es nuestra exposición a ellos.
Un estudio con más de 1,500 niños y hombres encontró una asociación entre una mayor exposición a determinado contenido relacionado con cuerpos musculosos en redes sociales y una mayor presencia de síntomas vinculados con la dismorfia muscular. Los investigadores señalan que la relación no demuestra causalidad, pero sí pone el foco en qué contenido consumimos, no solamente cuánto tiempo pasamos conectados.
Porque el algoritmo no necesita decirte directamente que hay algo malo contigo. Solamente necesita enseñarte suficientes personas que aparentemente están mejor.
Cuidarte no debería significar estar en guerra contigo mismo
Querer verse mejor no tiene nada de malo. Tampoco necesitamos regresar a una época en la que algunos hombres fingían no saber qué era una crema hidratante porque preocuparse por la apariencia parecía incompatible con la masculinidad.
El verdadero avance consiste en poder cuidarnos sin vergüenza. Podemos mejorar nuestra piel, cambiar nuestro corte de pelo, entrenar, vestir mejor o encontrar un perfume que nos guste simplemente porque disfrutamos cómo nos hace sentir.
Sin convertir nuestro cuerpo en una lista interminable de defectos pendientes. Quizá esa sea la verdadera frontera que el looksmaxxing nos obliga a observar.
Cuidarte debería ayudarte a sentirte mejor contigo mismo. El problema comienza cuando internet consigue convencerte de que nunca eres suficiente.