¿Te pasó alguna vez que una persona no quiso comprometerse contigo y, poco después de terminar, comenzó una relación seria con alguien más? La llamada teoría del taxi intenta explicar precisamente ese escenario, aunque su planteamiento es mucho menos científico de lo que podría parecer.
La idea sostiene que algunos hombres no deciden comprometerse necesariamente porque encontraron a la persona indicada, sino porque llegan a una etapa de su vida en la que simplemente están preparados para hacerlo. Sin embargo, especialistas en relaciones cuestionan esta explicación por considerarla demasiado simple y limitada.
¿Qué es exactamente la teoría del taxi?
La teoría del taxi compara a los hombres con un vehículo que circula por una ciudad en busca de pasajeros. Mientras la luz del taxi está apagada, el conductor no está disponible. Cuando la enciende, significa que está listo para recoger a alguien.
Llevada al terreno de las relaciones, la metáfora plantea que un hombre puede pasar años sin querer casarse o establecer una relación formal y, de pronto, decidir que está preparado para hacerlo. La persona que esté a su lado en ese momento podría convertirse en su pareja definitiva.
La idea se popularizó gracias a la serie de TV Sex and the City, donde Miranda utiliza esta comparación para explicar por qué un hombre puede comprometerse con una mujer después de haber rechazado previamente una relación seria con otra.
¿La teoría del taxi tiene respaldo científico?
La teoría del taxi no nació dentro de la psicología ni está respaldada por una investigación científica que demuestre que los hombres eligen pareja principalmente en función del momento en que están preparados para comprometerse.
La terapeuta de pareja Afton Turner considera que puede funcionar como una metáfora para hablar sobre determinadas experiencias sentimentales, pero no como una explicación universal del comportamiento masculino.
Reducir una decisión tan compleja como elegir pareja a una cuestión de tiempo elimina factores importantes como la compatibilidad, la atracción, los valores compartidos, el proyecto de vida y la conexión emocional.
¿Por qué la teoría del taxi resulta tan polémica?
Uno de sus principales problemas es que convierte una experiencia humana compleja en una regla aplicada a todo un género.
La especialista Tammy Nelson señala que la teoría parte de una visión heteronormativa en la que el hombre aparece como quien decide cuándo está preparado para comprometerse. La mujer, en cambio, queda representada como alguien que simplemente espera a que el taxi encienda su luz.
Pero una relación no funciona de esa manera. Ambas personas toman decisiones, evalúan la relación y determinan si quieren continuar construyendo una vida juntas.
La metáfora también puede transmitir la idea de que los hombres no eligen realmente a su pareja, sino que terminan con quien estaba disponible cuando finalmente decidieron sentar cabeza. Esa interpretación deja fuera la capacidad de elegir, el enamoramiento y la posibilidad de reconocer conscientemente a una persona como una buena pareja a largo plazo.
¿Por qué puede afectar la autoestima después de una ruptura?
La teoría puede resultar especialmente incómoda para alguien que observa cómo su expareja se compromete con otra persona poco después de terminar.
Es fácil pensar: “No estaba listo para mí, pero sí lo estuvo para ella”. La teoría del taxi ofrece una explicación sencilla: quizá simplemente no había llegado el momento.
El problema es que esa interpretación también puede generar inseguridad. Una persona podría comenzar a cuestionarse si realmente fue querida o si su expareja solamente estaba esperando el momento adecuado para comprometerse con quien estuviera a su lado.
También puede provocar que algunos hombres duden de sus propias relaciones y se pregunten si eligieron a su pareja por amor o simplemente porque coincidieron en una etapa de sus vidas en la que querían establecerse.
¿Los hombres realmente eligen pareja solo cuando están preparados?
Estar preparado para una relación seria puede influir en las decisiones sentimentales, pero eso no significa que la identidad de la pareja sea irrelevante. Una persona puede encontrarse en el momento adecuado de su vida y, al mismo tiempo, descubrir que la relación que tiene delante no funciona.
El compromiso suele depender de una combinación de circunstancias personales y características de la relación. La madurez emocional, los objetivos compartidos, la comunicación, la confianza y la compatibilidad pueden pesar tanto como el momento vital.
Por eso, que alguien se comprometa después de una ruptura no demuestra que la teoría del taxi sea correcta. También puede significar que encontró una relación diferente, que cambió personalmente o que aprendió de experiencias anteriores.
¿La teoría también puede aplicarse a las mujeres?
Las mujeres también pueden llegar a un punto de su vida en el que quieran establecer una relación estable, casarse o formar una familia. En ese momento pueden evaluar a la persona con la que están y decidir si cumple con sus expectativas para construir un proyecto a largo plazo.
La decisión tampoco tiene por qué ser exclusivamente romántica. El deseo de tener hijos, la edad, las experiencias anteriores, las expectativas familiares y las circunstancias personales pueden influir en el momento en que alguien decide comprometerse.
Por eso, una explicación más útil sería hablar de momento vital y compatibilidad, en lugar de asumir que existe un mecanismo específico que determina cuándo los hombres están preparados para casarse.
Cuando la presión por sentar cabeza entra en la relación
Muchas personas sienten presión por casarse, tener hijos o alcanzar determinados objetivos antes de cierta edad. Las redes sociales pueden intensificar esa sensación al mostrar constantemente bodas, embarazos, casas nuevas y relaciones aparentemente perfectas.
El riesgo aparece cuando esa presión hace que alguien busque una pareja únicamente porque considera que “ya toca” establecerse.
Una relación sólida necesita algo más que cumplir con un calendario. La pregunta importante no es solamente si estás preparado para comprometerte, sino si la relación que tienes realmente coincide con lo que quieres construir.
¿Cómo saber si estás con la persona adecuada?
La mejor manera de cuestionar la teoría del taxi es cambiar la pregunta. En lugar de preguntarte si ha llegado el momento de sentar cabeza, conviene analizar qué existe realmente dentro de la relación. ¿Hay comunicación abierta? ¿Comparten valores importantes? ¿Pueden hablar de dinero, familia, sexo y futuro sin evitar las conversaciones incómodas? ¿Existe confianza? ¿Ambos quieren construir algo parecido?
El momento adecuado puede facilitar una relación, pero difícilmente puede compensar una incompatibilidad profunda. También es importante distinguir entre querer una relación y querer específicamente esa relación. No es lo mismo buscar compañía, estabilidad o una familia que elegir conscientemente a una persona con la que deseas compartir ese proyecto.
¿Entonces la teoría del taxi es falsa?
Como teoría psicológica, no tiene suficiente fundamento para explicar cómo los hombres eligen pareja. Como metáfora de una experiencia que muchas personas han vivido, puede resultar reconocible.
Su mayor valor está quizá en abrir una conversación sobre la influencia del momento vital en nuestras decisiones sentimentales. Su principal defecto es convertir esa influencia en una regla general y, además, aplicarla principalmente a los hombres.
Las relaciones no funcionan como taxis que simplemente esperan pasajeros. Dos personas llegan a una relación con historias, deseos, miedos y expectativas diferentes. El momento puede ser importante, pero también lo es quién está sentado frente a ti.