Los hobbies para hombres están atravesando un momento curioso. Después de años intentando digitalizar prácticamente todo lo que hacemos, desde entrenar hasta conocer personas o escuchar música, ahora parece crecer el interés por actividades que nos obligan a hacer exactamente lo contrario: guardar el teléfono.
Las búsquedas de “offline hobbies” aumentaron 551% en el último año entre los usuarios masculinos de Pinterest, mientras “no phone ideas” creció 581%. También están subiendo actividades como clubes de running, cerámica, carpintería, tallado en madera y ajedrez.
Quizá no sea simplemente una nueva tendencia de ocio. Tal vez estamos descubriendo cuánto necesitábamos volver a hacer cosas que requieren nuestra atención completa.
Hacer algo sin necesidad de publicarlo
Una de las particularidades de muchos de estos hobbies es que producen algo tangible.
Una pieza de cerámica. Una mesa. Una partida de ajedrez. Algunos kilómetros recorridos. Un disco escuchado de principio a fin. No existe necesariamente una notificación, una métrica o un algoritmo diciéndonos si lo hicimos bien.
Y después de pasar buena parte del día cambiando entre mensajes, correos, videos y redes sociales, hacer algo lentamente puede empezar a sentirse extraordinariamente satisfactorio.
Las búsquedas de proyectos sencillos de carpintería crecieron 316%, mientras la cerámica hecha a mano aumentó 297% y las ideas para tallar madera 389%.
Los hobbies también están devolviendo la comunidad
No todo consiste en estar solos.
Los running clubs registraron un crecimiento de 749% en búsquedas, mientras también aumenta el interés por clubes de ajedrez, pádel y otras actividades que convierten el hobby en un espacio para conocer personas.
Eso resulta especialmente interesante en una época en la que buena parte de nuestra vida social ocurre a través de una pantalla.
Quizá algunos hombres no quieren dejar internet. Simplemente quieren tener más motivos para no necesitarlo durante unas horas.
El nuevo lujo puede ser tener tiempo para perderlo
Durante años nos enseñaron a convertir el tiempo libre en algo productivo. Entrenar para mejorar nuestro cuerpo, aprender una habilidad para ganar dinero o construir una audiencia alrededor de aquello que hacemos.
Pero un hobby no tiene que convertirse en un negocio, contenido o una nueva versión optimizada de nosotros mismos. Puede existir únicamente porque disfrutamos hacerlo. Y quizá ahí esté precisamente su valor.
Después de construir una vida donde prácticamente todo cabe dentro del teléfono, algunos hombres parecen estar redescubriendo algo mucho más sencillo: tener algo que hacer cuando finalmente deciden guardarlo.