Los gatos podrían tener algo que ver con la felicidad, según una investigación publicada en la revista científica PLOS One. El estudio analizó datos de 93 países y encontró que aquellos con más gatos por habitante también tendían a registrar mayores niveles de bienestar subjetivo.
La noticia suena como una victoria para quienes consideran a sus michis parte de la familia, pero hay un detalle importante: los investigadores encontraron una asociación, no una prueba de que los gatos sean responsables de nuestra felicidad.
Los países con más gatos también reportan mayor bienestar
El equipo encabezado por Javier I. Borráz-León comparó indicadores de felicidad correspondientes al periodo 2022-2024 con información sobre la población de gatos domésticos, el ingreso, el producto interno bruto y el gasto en salud. También analizó la presencia de Toxoplasma gondii, un parásito relacionado con los felinos.
Los resultados mostraron una correlación positiva de 0.62 entre la densidad de gatos y la felicidad nacional. Aunque el hallazgo resulta llamativo, también podría reflejar otros factores: los países con mejores condiciones económicas suelen tener más recursos para cuidar animales de compañía.
La compañía de un gato podría mejorar nuestro estado de ánimo
Vivir con un gato puede ofrecer compañía, reducir la sensación de soledad y favorecer el bienestar emocional. Su presencia también puede formar parte de una rutina que aporta tranquilidad y contacto cotidiano.
Sin embargo, estos beneficios no son universales ni garantizan que todas las personas sean más felices por tener una mascota. El estudio tampoco demuestra que adoptar un gato produzca un cambio directo en la salud mental.
El estudio también encontró una relación con un parásito
La investigación incluyó a Toxoplasma gondii, responsable de la toxoplasmosis, una infección que puede transmitirse a los seres humanos por distintas vías. Aunque los gatos son huéspedes importantes del parásito, tener uno en casa no significa necesariamente estar expuesto a él.
Los investigadores encontraron que una mayor densidad de gatos no se relacionaba con una mayor exposición al parásito. Por otra parte, una prevalencia más alta de infección reciente por T. gondii se asoció con menores niveles de felicidad. Estos resultados no demuestran que el parásito sea la causa de esa diferencia.
Tener un gato no garantiza una vida más feliz
La investigación aporta una perspectiva interesante sobre la relación entre los animales de compañía y el bienestar, pero sus resultados deben interpretarse con cautela. Al comparar países, no permite determinar si las personas que conviven con gatos son más felices que quienes no tienen mascotas.
Por ahora, la ciencia no confirma que adoptar un michi sea una fórmula para mejorar el estado de ánimo. Lo que sí sabemos es que la compañía de los animales puede ser valiosa para muchas personas. Si ya tienes un gato dormido junto a ti, no necesitas convertirlo en una solución científica para disfrutar de su compañía.