Hubo una época en la que estar bronceado era casi parte del uniforme masculino del verano. Vacaciones, camisas blancas, lentes de sol y una piel que dejaba bastante claro que habías pasado unos días lejos de la oficina. Después llegaron el skincare, el protector solar y una mayor conciencia sobre todo lo que el sol puede hacerle a nuestra piel. Parecía que perseguir el bronceado había quedado atrás.
Pues no exactamente. El bronceado masculino está regresando. Junto con el regreso de varias tendencias de los años 2000, la piel bronceada comienza otra vez a formar parte de la conversación sobre grooming masculino.
Basta pensar en la imagen que seguimos relacionando con estar bronceado: vacaciones, playa, deporte, tiempo al aire libre y, de alguna manera, verse descansado. Incluso si llevas tres semanas sin salir de la oficina.
La diferencia es que ahora conseguir ese aspecto no necesariamente significa acostarte durante horas bajo el sol.
El regreso del bronceado no es exactamente como lo recuerdas
Cuando pensamos en autobronceadores probablemente todavía nos viene a la cabeza ese tono naranja bastante evidente que se veía hace 15 o 20 años. Precisamente por eso muchos hombres nunca se acercaron a ellos.
El objetivo actual es mucho más discreto. No se trata de parecer que acabas de regresar de dos semanas en Ibiza cuando en realidad no saliste de la ciudad. La idea es simplemente añadir algo de color a la piel.
Los productos también han evolucionado. Hay mousses, gotas que puedes mezclar con tu hidratante, cremas de efecto gradual y, por supuesto, el clásico spray tan profesional. El resultado que se busca ya no es un bronceado exagerado, sino ese tono que normalmente tendrías después de algunos días de vacaciones.
Incluso especialistas en spray tan que trabajan con celebridades han visto crecer el número de clientes hombres. Y ahí hay otra señal interesante: hacerse un bronceado artificial comienza a entrar en la misma conversación que ir por un facial, arreglarse las cejas o tener una rutina de skincare.
Hace algunos años muchos hombres probablemente no admitirían hacer ninguna de esas cosas. Hoy ya no sorprende tanto.
¿Por qué queremos vernos bronceados?
Un poco de color puede cambiar bastante cómo percibimos nuestra propia apariencia. Puede hacer que los músculos se vean más definidos, que ciertos colores de ropa resalten más y que la piel parezca tener otra textura. Por eso tampoco resulta extraño que el bronceado lleve décadas siendo común en disciplinas como el fisicoculturismo.
Seguimos asociando estar bronceado con haber pasado tiempo afuera. Con vacaciones. Con el verano. Con hacer deporte. Incluso con cierto nivel de ocio: si tienes tiempo para estar en una playa tomando el sol, probablemente no estás encerrado frente a una computadora ocho horas al día.
Y justo ahora, cuando buena parte de nuestra vida ocurre frente a una pantalla, esa imagen tiene todavía más atractivo. No necesariamente queremos estar bronceados. Queremos vernos como alguien que tuvo tiempo de broncearse.
Los años 2000 también tienen algo que ver
Si llevas siguiendo la moda durante los últimos años, probablemente ya te diste cuenta de que prácticamente todo lo que juramos no volver a usar está regresando.
Los pantalones más amplios volvieron. Los tenis retro volvieron. Las camisetas gráficas están otra vez por todas partes. Incluso algunos cortes de pelo que parecían destinados a permanecer en fotografías de hace 20 años encontraron una segunda oportunidad. El bronceado encaja perfectamente en esa nostalgia.
Durante los años 2000, la piel bronceada formaba parte de una estética aspiracional muy específica. Solo que ahora estamos recuperando el look sin necesariamente recuperar todos los hábitos que venían con él.
Broncearse no significa quemarse bajo el sol
Si después de leer esto estás pensando en pasar todo el fin de semana acostado bajo el sol sin protector para llegar bronceado al lunes, esa definitivamente no es la idea.
La American Academy of Dermatology es bastante clara al respecto: el cambio de color provocado por la radiación UV es señal de daño en la piel y la exposición acumulada aumenta tanto el envejecimiento prematuro como el riesgo de cáncer de piel. Las camas de bronceado tampoco son una alternativa segura.
Por eso el regreso actual resulta interesante. Puedes perseguir la estética sin necesariamente perseguir el daño solar.
Los autobronceadores y el spray tan permiten conseguir color sin depender de radiación UV. Eso sí, tener un bronceado artificial no significa que estés protegido del sol. El protector sigue siendo necesario.
La recomendación de los dermatólogos continúa siendo utilizar protector de amplio espectro de SPF 30 o superior cuando vas a estar expuesto.
Entonces, ¿vamos a empezar a ver hombres naranjas otra vez?
Esperemos que no. Si algo diferencia esta nueva etapa del bronceado masculino es precisamente la intención de que nadie pueda darse cuenta de que hiciste algo.
Es parecido a lo que ha sucedido con muchos otros aspectos del grooming. El mejor resultado suele ser el que no parece demasiado trabajado. Un buen corte de pelo no debería hacerte parecer recién salido de una sesión de tres horas. Una buena rutina de skincare simplemente debería hacer que tu piel se vea bien.
Con el bronceado pasa algo parecido. No necesitas cambiar completamente el tono de tu piel. Para alguien que quiere probarlo, los productos graduales tienen mucho más sentido porque permiten controlar el resultado poco a poco. También evitan ese momento incómodo en el que tu cara parece haber pasado una semana en Acapulco mientras tus brazos siguen viviendo en febrero.
Al final, el regreso del bronceado masculino dice bastante sobre cómo ha cambiado nuestra relación con el cuidado personal. Hace no tanto, ponerse crema hidratante ya parecía demasiado para algunos hombres. Ahora estamos hablando de sérums, protector solar, tratamientos faciales y sí, también de autobronceador.
Tal vez el bronceado nunca desapareció por completo. Simplemente necesitaba encontrar una manera de regresar que no implicara pasar horas cocinándonos bajo el sol.