Desde los Alpes suizos... en petit comité

Una reunión en Crans-Montana y varios días para validar el Chronomaster Solo Sport de Zenith. Entre montañas y glaciares, la maison nos enseñó su reloj más versátil, jamás creado.

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CORTESÍA DE ZENITH

Una reunión en Crans-Montana y varios días para validar el de Zenith. Entre montañas y glaciares, la maison nos enseñó su reloj más versátil, jamás creado. Sin embargo, la experiencia inmersiva confirmó algo más amplio: en la montaña, el tiempo cambia de velocidad, pero la vida nunca permanece realmente quieta.

PARA LLEGAR HASTA EL SANATORIO más soleado de los Alpes, hay que atravesar aeropuertos, estaciones de tren, subirse al histórico Funiculaire a poco más de 2 mil metros de altura, cruzar terracerías en Range Rover y, aún así, la nieve decide cuánto más te permite avanzar. El hotel boutique Chetzeron se encuentra instalado arriba de la exclusiva estación de esquí de Crans-Montana.
En sus interiores dominan la madera, el concreto y los grandes cristales. Las ventanas no enmarcan el paisaje; prácticamente lo dejan entrar. Desde algunas habitaciones, la línea entre el espacio interior y el macizo alpino parece reducirse a unos cuantos centímetros de vidrio.

Una cita puntual en el Cantón de Valais

Nada fue accidental para que Zenith eligiera este lugar como venue del Chronomaster Solo Sport ante un grupo reducido de invitados. La primera cita fue un coctel de bienvenida, después vino una cena tradicional con fondue. Ahí apareció el queso local. Mucho queso. Más del que la palabra “cena ligera” podría asegurar. Benoit de Clerck, CEO de Zenith, contaría a la mañana siguiente que en la región existe una broma recurrente: los habitantes conocen el nombre de la vaca que produjo la leche de cada queso.
Puede ser una exageración, pero allí sonaba perfectamente creíble. En Crans-Montana, la procedencia de la miel, la fruta y los productos lácteos todavía forma parte de la conversación cotidiana. Era una manera bastante eficaz de empezar a hablar de relojería sin caer en la obviedad. Porque la alta relojería suiza también se sostiene sobre esa clase de obsesión geográfica. Saber quién hizo algo, dónde lo hizo y durante cuánto tiempo.
La precisión técnica importa, claro, pero la procedencia sigue teniendo peso. En el cantón suizo de Valais, la relación entre el lugar y el producto apareció antes de que nadie pronunciara la palabra versatilidad. El hotel tenía todas las atmósferas para probar el reloj, el cual, por cierto, descubrimos al llegar a la habitación, dentro de una caja: se trataba de un prototipo probado internamente en distintas fases, listo para la validación de campo antes de su lanzamiento. Sin embargo, a partir de ese momento, aquel reloj dejaría de ser una pieza colocada sobre una mesa.

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CORTESÍA DE ZENITH

Solo sport de mañana, tarde y noche

La mañana siguiente arrancó con una sesión de preguntas y respuestas con Romain Marietta, director de Producto, y Benoit de Clerck. Más tarde, tuvimos un workshop o taller de aprendizaje con Sébastien Buliard, relojero desarrollador del prototipo y creador del sistema ZENCLASP™, que permite microajustar el brazalete directamente sobre la muñeca y sin herramientas.
Todo sucedía dentro del mismo lugar. Eso hacía que la transición entre la vida cotidiana y la presentación fuera mínima. Uno podía salir de la habitación, cruzar un corredor y encontrarse con las cuatro versiones del Chronomaster Solo Sport colocadas bajo la luz natural de la montaña. Blanco. Negro con fecha. Negro sin fecha. Marrón.
El lanzamiento puede explicarse de manera sencilla: Zenith tomó la identidad del Chronomaster Sport y la llevó a un reloj de tres agujas. Horas, minutos y segundos. Nada más en la versión sin fecha. Una decisión que parece menor hasta que se entiende que la colección Chronomaster se ha definido durante décadas por el cronógrafo. La palabra “Solo” se refiere precisamente a esa depuración. No es un reloj solitario.
Es una pieza que concentra la atención en la indicación básica del tiempo y conserva, por debajo, el ritmo del movimiento El Primero. Romain Marietta lo explicó de manera sencilla: “Queríamos liberarlo del cronógrafo y concentrarnos en las tres agujas: horas, minutos y segundos”. La idea surgió también de una ausencia dentro de la colección. La firma de Le Locle contaba con relojes de tres agujas en otras familias, pero faltaba una pieza redonda, deportiva, limpia y equipada con un movimiento de alta frecuencia dentro del universo Chronomaster.
La diferencia entre una explicación de producto y una experiencia real apareció unas horas después. Al mediodía, el código de vestimenta cambió. Si antes había sido casual; para la tarde, ropa deportiva y zapatos cómodos para hiking o andar en bicicleta. Almuerzo al aire libre, sin pronóstico de lluvia y después una caminata por los senderos. Sí, ahí en el epicentro de las máximas competiciones de ski alpino y sede oficial del próximo Campeonato Mundial FIS 2027.
La temperatura cambiaba con rapidez. Por momentos aparecía el sol; después una nube cubría todo. No es temporada de nevadas, pero el terreno obligaba a mirar dónde se pisaba. Los mismos invitados que por la mañana miraban la hora en el desayuno, ahora andaban entre pastos y pendientes, cada uno con su prototipo en la muñeca. La versatilidad suele ser una palabra bastante gastada. Puede significar casi cualquier cosa. Sin embargo, en este contexto: llevar el mismo guardatiempos durante una presentación, desayuno, comida al aire libre, caminata por la montaña o cena por la noche, no se sentía fuera de lugar.
Benoit lo resumió durante nuestra conversación: “Puedes usarlo para hacer deporte, para relajarte en un lugar agradable o con un traje y un blazer”. Por eso, añadió, eligieron ese lugar mítico, un cantón dividido entre las culturas francesa, alemana e italiana. Desde ahí, la cordillera marcaba algo más que el horizonte: detrás comenzaba la región germanófona, la parte más extensa de este territorio suizo. El directivo insistió también en que pudieron haber elegido un sitio ostentoso, con mayores artificios. No lo hizo.
“Los fuegos artificiales duran dos o tres minutos y después se terminan. Esto permanece”, dijo, refiriéndose a la sensación del lugar. Sólo 20 personas; suizos, franceses, alemanes, españoles, italianos, americanos, un singapurés y su amigo mexicano de la reconocida ESQUIRE; a lo lejos el Mont Blanc y el Matterhorn (de los chocolates Toblerone), y un reloj para toda ocasión.
Había exclusividad, desde luego, pero se manifestaba como espacio y tiempo. Tiempo para probar los relojes, para repetir una pregunta y, por qué no, disfrutar una copa de Ruinart.

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CORTESÍA DE ZENITH

Alta frecuencia, ritmo humano

El Chronomaster Solo Sport funciona con el calibre El Primero 3620, derivado del movimiento cronógrafo El Primero 3600. Opera a 5 Hz, es decir, 36,000 alternancias por hora, y ofrece 60 horas de reserva de marcha. Son datos importantes, aunque su acumulación no alcanza a explicar qué se siente llevarlo.
Zenith introdujo El Primero en 1969 como el primer calibre cronógrafo automático integrado de alta frecuencia. El nombre ha adquirido una dimensión propia dentro de la relojería y creíble en cualquier terreno. En algunos mercados, incluso llegó a ser más conocido que la propia manufactura. Romain lleva 20 años trabajando en la marca (y pasaría otros 20 más).
Cuando habla de El Primero, no lo hace como quien recita respuestas de cajón. Habla desde la convivencia diaria con el movimiento y con las personas que lo fabrican. Recordó que el calibre fue revolucionario cuando apareció y que continúa en producción más de cinco décadas después, mientras que otros movimientos desarrollados durante aquella competencia desaparecieron. “Queríamos concentrarnos en la precisión, la cadencia y la frecuencia; en el ADN mismo de El Primero”, explicó. Al retirar el cronógrafo, Zenith no vació el reloj. Al contrario: dejó expuesto aquello que siempre había estado debajo.
Ese razonamiento se aprecia en la esfera. Está fabricada en cerámica y cubierta por un motivo formado por pequeñas letras Z inclinadas a 45 grados. A simple vista parece una textura geométrica. Bajo una luz distinta, empieza a moverse. Zenith la concibió como una traducción visual de la frecuencia ‘de un latido’ y de la vibración del movimiento.
También aparece una escala de minutos con forma de “dientes de tiburón”, inspirada en referencias históricas de la manufactura. El contrapeso del segundero repite el lenguaje del patrón. Son detalles que no se revelan todos al mismo tiempo. Hay que acercarse, inclinar la muñeca, mirar de nuevo.
Benoit lo llamó “el efecto Zenith”: observar el reloj, volver a mirarlo con otra luz y descubrir siempre algo nuevo y distinto que antes no estaba a la vista.
La versión blanca ofrecía el contraste más evidente. Su esfera de cerámica con acabado tipo rayos de sol cambiaba con el cielo. En interiores podía sentirse limpia. Afuera, bajo una luz fría, aparecía más técnica. La versión negra sin fecha era la más contenida y probablemente la preferida por los puristas. Eliminaba cualquier interrupción del patrón y dejaba que las tres agujas organizaran toda la lectura. La caja de acero mide 40 milímetros. La proporción se siente equilibrada, con suficiente presencia sin caer en un volumen exagerado.
El bisel giratorio unidireccional de cerámica introduce una función práctica y le da tensión al diseño. La corona roscada, protegida por guardas laterales, contribuye a una hermeticidad de 20 ATM. Sin embargo, el detalle que más se comentó y aplaudió durante el evento fue el cierre.
El ZENCLASP™ permite ajustar el brazalete directamente en la muñeca, sin herramientas. El mecanismo ofrece incrementos de 2.5 milímetros y un rango total de extensión de 10 milímetros. Puede parecer una solución secundaria hasta que uno lleva horas caminando y la muñeca comienza a cambiar ligeramente de tamaño por la temperatura o el esfuerzo.
De Clerck tomó uno de los relojes y mostró cómo liberar el mecanismo. Explicó que la muñeca se expande en ambientes húmedos y se contrae en condiciones secas. La posibilidad de corregir el ajuste sin retirarse el reloj parecía menor en la mesa de presentación; en la montaña se convertía en una de sus características más sensatas.
La versión blanca ofrecía el contraste más evidente. Su esfera de cerámica con acabado tipo rayos de sol cambiaba con el cielo. En interiores podía sentirse limpia. Afuera, bajo una luz fría, aparecía más técnica. La versión negra sin fecha era la más contenida y probablemente la preferida por los puristas. Eliminaba cualquier interrupción del patrón y dejaba que las tres agujas organizaran toda la lectura. La caja de acero mide 40 milímetros.
La proporción se siente equilibrada, con suficiente presencia sin caer en un volumen exagerado. El bisel giratorio unidireccional de cerámica introduce una función práctica y le da tensión al diseño. La corona roscada, protegida por guardas laterales, contribuye a una hermeticidad de 20 ATM. Sin embargo, el detalle que más se comentó y aplaudió durante el evento fue el cierre.
El ZENCLASP™ permite ajustar el brazalete directamente en la muñeca, sin herramientas. El mecanismo ofrece incrementos de 2.5 milímetros y un rango total de extensión de 10 milímetros. Puede parecer una solución secundaria hasta que uno lleva horas caminando y la muñeca comienza a cambiar ligeramente de tamaño por la temperatura o el esfuerzo.
De Clerck tomó uno de los relojes y mostró cómo liberar el mecanismo. Explicó que la muñeca se expande en ambientes húmedos y se contrae en condiciones secas. La posibilidad de corregir el ajuste sin retirarse el reloj parecía menor en la mesa de presentación; en la montaña se convertía en una de sus características más sensatas.

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CORTESÍA DE ZENITH

La montaña también tiene horarios

Finalmente, siguió la cena de clausura. En la mesa ya no se hablaba únicamente del producto. Las conversaciones se habían mezclado. Las pirámides de Teotihuacán, los chocolates suizos, los autos alemanes o el aeropuerto de Singapur. Con un grupo tan reducido, la separación entre directivos, equipo e invitados se volvía menos rígida. Mr. Benoit había mencionado durante la entrevista que quería un encuentro “en petit comité”.
Eso se sentía especialmente por la noche. No había una mesa principal. Tampoco un escenario obligando a todos a mirar en la misma dirección. El lanzamiento se había convertido en convivencia. Una verdadera experiencia inmersiva, pues los relojes se enseñan. Se pasan de una muñeca a otra. Se comparan bajo la luz. En esos momentos, el objeto recupera algo humano.
La industria suele presentar el tiempo como precisión, complicación o desempeño. Rara vez lo presenta como disponibilidad. Tener tiempo para una sobremesa larga. Para salir a una terraza en la cima del mundo. En Crans-Montana, el reloj se adaptaba al estilo de vida alpino. Pero también sucedía lo contrario: durante unos días, quienes lo llevábamos tuvimos que adaptar nuestro ritmo al reloj y al paisaje. La alta frecuencia estaba en la muñeca. La montaña imponía calma.

Del otro lado del charco… bienvenido a México

Toda presentación de relojería termina inevitablemente con una fecha de lanzamiento y hoy ha llegado ese momento, el Chronomaster Solo Sport superó cualquier examen o validación y comenzará a acompañarnos durante cada actividad, en adelante. La montaña fue el primer laboratorio.
El reloj pasó de una entrevista a una caminata entre senderos; de una mesa con quesos del Valais a una cena frente al Mont Blanc; de un taller con relojeros, a una copa de Pinot Noir de Salquenen. Y, quizás, esa era exactamente la prueba que Zenith quería superar. Pues probablemente este guardatiempos es la mejor definición de versatilidad: un objeto que desaparece de la conversación porque simplemente funciona y te acompaña.
Durante cuatro días, apenas 20 personas provenientes de distintos países compartimos el mismo paisaje, la misma mesa y el mismo reloj. No hubo escenarios monumentales ni espectáculos innecesarios. Hubo tiempo. Tiempo para preguntar, caminar, observar, probar, discutir y entender por qué algunas piezas necesitan salir de la vitrina para revelar su verdadera personalidad.
Pues en estos lanzamientos muchas veces el producto intenta eclipsarlo todo, pero Zenith eligió exactamente lo contrario: un petit comité en el corazón de los Alpes suizos, donde la montaña terminó hablando el mismo lenguaje que el reloj y que nosotros.

Chronomaster Solo Sport de Zenith a detalle

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CORTESÍA ZENITH

El CHRONOMASTER Solo Sport se presenta con un brazalete de acero inoxidable de tres eslabones dotado del cierre desplegable ZENCLASP™. Desarrollado por ZENITH, su mecanismo de micro ajuste integrado permite ajustar el tamaño de forma rápida y precisa directamente en la muñeca y sin necesidad de herramientas, lo que refuerza la apuesta de la colección por la usabilidad y el confort diario.
Está disponible en tres versiones con esferas y biseles de cerámica en negro, blanco y marrón, con indicación de las horas, los minutos, los segundos y la fecha. Además, la versión negra también está disponible en una variante sin fecha cuyo diseño impecable sin duda atraerá a la clientela más purista.
Esta pieza se reveló oficialmente en Geneva Watch Days 2026, está disponible a partir del 2 de septiembre de 2026 en las boutiques de ZENITH, online y en distribuidores autorizados de todo el mundo.

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