La carrera por los Premios Óscar 2026 también tiene uno de sus frentes más interesantes en la categoría de mejor actriz. Este año reúne interpretaciones muy distintas entre sí gracias al trabajo de Kate Hudson, Emma Stone, Rose Byrne, Renate Reinsve y Jessie Buckley. En otras palabras, es una categoría donde conviven estilos de actuación muy diferentes, y eso vuelve el pronóstico mucho más incierto.
Como suele pasar en la temporada de premios, no todo depende únicamente de la actuación: pesan el recorrido de cada película, el impulso que traen de otros galardones y la publicidad que se ha construido alrededor de cada candidata. Con ese panorama en mente, este es el ranking de las actrices nominadas al Premio Óscar a la Mejor Actriz 2026, ordenadas de menor a mayor probabilidad de ganar la estatuilla.
5. Kate Hudson — Song Sung Blue
La nominación de Hudson ya es, en sí misma, una pequeña victoria. Su interpretación de Claire —una mujer que persigue el sueño de cantar pese a los obstáculos— tiene una honestidad emocional muy clara y muestra a la actriz en uno de los momentos más sólidos de su carrera.
El problema, de cara al Oscar, es la narrativa de la temporada: su presencia en la categoría se percibe más como una sorpresa agradable que como una contendiente real al premio. La actuación funciona, pero frente a interpretaciones más devastadoras o más radicales, Hudson parece jugar en otra liga dentro de esta competencia.
4. Emma Stone — Bugonia
Trabajar con Yorgos Lanthimos siempre implica entrar en territorios extraños, y Stone se mueve allí con absoluta naturalidad. En Bugonia interpreta a una ejecutiva secuestrada por dos hombres que creen que es una extraterrestre, una premisa delirante que exige un equilibrio complicado entre lo absurdo y lo inquietante.
Stone vuelve a demostrar por qué es una de las actrices más versátiles de su generación. Sin embargo, el tipo de película —surrealista, incómoda y con humor negro— no siempre conecta del todo con el gusto tradicional de la Academia, lo que reduce sus probabilidades frente a interpretaciones más clásicas o emocionalmente devastadoras.
3. Renate Reinsve — Sentimental Value
Tras su revelación en The Worst Person in the World, Reinsve confirma su enorme talento en esta segunda colaboración con Joachim Trier. En la piel de Nora Borg, una actriz enfrentada a la complicada relación con su padre cineasta, entrega una actuación cargada de vulnerabilidad y matices.
La forma en que retrata la depresión —sin sentimentalismo ni exageraciones— es uno de los grandes logros actorales del año. Si hay una contendiente capaz de dar la sorpresa en la noche del Oscar, probablemente sea ella.
2. Rose Byrne — If I Had Legs I’d Kick You
Durante años, Byrne ha sido una actriz subestimada, y esta película de Mary Bronstein funciona casi como un escaparate para su talento. Su personaje, una madre al borde del colapso emocional, vive una espiral de estrés y agotamiento que se vuelve casi claustrofóbica para el espectador.
Es una interpretación intensa y físicamente absorbente. El problema es que la película es pequeña y muy íntima, lo que a veces limita su impacto en la votación final. Byrne podría sorprender, pero su candidatura se siente más como reconocimiento crítico que como favorita real.
1. Jessie Buckley — Hamnet
Si la Academia sigue su tendencia habitual, Buckley es quien tiene más probabilidades de ganar. Su interpretación de Agnes en la adaptación de la novela de Maggie O’Farrell es emocionalmente devastadora.
Dirigida por Chloé Zhao, la película narra la vida de la esposa de William Shakespeare y la pérdida de su hijo. Buckley construye un retrato del duelo que resulta casi insoportable de ver por momentos: silencios, miradas y gestos mínimos que transmiten un dolor inmenso. Es el tipo de actuación que la Academia suele premiar: histórica, trágica y profundamente emotiva.