Durante los años ochenta, mientras Nueva York vivía entre el lujo, la moda y el auge de las corrientes espirituales alternativas, un hombre logró construir una de las sectas más extrañas de la época. Su nombre era Frederick von Mierers y aseguraba ser un ser extraterrestre procedente de la estrella Arcturus. Lo sorprendente no fue únicamente su historia, sino la cantidad de personas que le creyeron, incluidas varias figuras del mundo del modelaje.
Décadas después de su muerte, su historia vuelve a captar atención gracias al documental Bring Me the Beauties: A Model Cult, una producción que explora cómo un supuesto guía espiritual logró manipular, controlar y enriquecerse a costa de seguidores que buscaban respuestas sobre su vida y su futuro.
De modelo a gurú espiritual
Antes de convertirse en líder de una secta, Frederick von Mierers se llamaba Freddy Miers. Nació en Brooklyn en 1946 y pasó parte de su juventud vinculado al mundo de la moda. Durante esos años comenzó a reinventar por completo su identidad.
Cambió su nombre, modificó aspectos de su biografía y logró abrirse camino dentro de los círculos sociales más exclusivos de Nueva York. Su capacidad para construir una imagen fascinante resultó ser una de sus mayores habilidades. Con el tiempo dejó de presentarse simplemente como astrólogo o consejero espiritual y comenzó a contar una historia mucho más extraordinaria.
Según afirmaba, una energía alienígena proveniente de Arcturus había tomado posesión de su cuerpo humano, otorgándole conocimientos especiales y recuerdos de vidas pasadas. Esa historia sería el punto de partida para la creación de su movimiento.
El nacimiento de Eternal Values
A principios de los años ochenta, von Mierers reunió a un grupo de seguidores atraídos por una mezcla de astrología, espiritualidad oriental, filosofía new age y teorías sobre visitantes extraterrestres.
Muchos de los integrantes eran jóvenes atractivos vinculados a la industria de la moda. Entre ellos destacaban modelos como Hoyt Richards y Jacki Adams, quienes encontraron en el grupo una promesa de crecimiento personal y propósito existencial.
El líder sostenía que la humanidad se acercaba a un evento catastrófico. Según sus predicciones, la Tierra sería destruida en 1999 debido a un cambio de polos. Sin embargo, aseguraba que sus seguidores serían rescatados por naves espaciales antes del desastre.
Convencido de esa visión, adquirió una propiedad en Carolina del Norte que, según decía, funcionaría como punto de aterrizaje para los visitantes extraterrestres encargados de salvar a los elegidos.
La obsesión por la belleza y la perfección
Eternal Values promovía una disciplina estricta. Los seguidores eran alentados a cuidar su alimentación, mejorar su apariencia física y prepararse mentalmente para la llegada de una nueva era.
La belleza ocupaba un lugar central dentro de la filosofía del grupo. No era casualidad que tantos modelos encontraran atractivo el mensaje de von Mierers. El culto mezclaba ideas de superación personal con promesas de evolución espiritual y supervivencia ante el supuesto apocalipsis.
Pero detrás de ese discurso comenzaron a aparecer prácticas cada vez más preocupantes. Quienes cuestionaban las enseñanzas o incumplían las reglas podían ser sometidos a sesiones públicas de humillación donde recibían insultos y gritos por parte del líder y otros miembros.
Las normas también cambiaban constantemente. En un inicio se promovía el celibato como una forma de purificación. Más adelante, von Mierers sostuvo exactamente lo contrario y empezó a presionar a sus seguidores para que mantuvieran relaciones sexuales casuales.
Una espiritualidad extremadamente costosa
Con el paso del tiempo, Eternal Values dejó de ser únicamente una organización espiritual para convertirse en una fuente de ingresos para su fundador.
Von Mierers comercializaba libros, videos, grabaciones y consultas astrológicas personalizadas que podían alcanzar precios muy elevados. También desarrolló un lucrativo negocio relacionado con piedras preciosas.
Aseguraba que gemas como zafiros y topacios poseían propiedades curativas especiales. Muchos seguidores pagaron cantidades considerables por adquirirlas, convencidos de que formaban parte de su desarrollo espiritual.
Algunos exintegrantes denunciaron posteriormente que los precios estaban muy por encima del valor real de las piedras. Una de ellas, Jacki Adams, aseguró haber gastado más de cien mil dólares siguiendo las recomendaciones del líder.
Las acusaciones terminaron llamando la atención de las autoridades y de la prensa. Sin embargo, cuando comenzaron a publicarse investigaciones sobre sus actividades, von Mierers ya había fallecido.
Una muerte rodeada de rumores
El 4 de febrero de 1990, Frederick von Mierers murió en Carolina del Norte debido a complicaciones relacionadas con el sida.
La noticia sorprendió a muchos de sus seguidores porque el líder había mantenido en secreto su enfermedad. Salvo algunas personas cercanas, prácticamente nadie dentro del grupo conocía su diagnóstico.
Con el paso de los años surgieron versiones alternativas sobre sus últimos momentos. Algunos exmiembros llegaron a especular que pudo haber sido víctima de una muerte asistida por alguien de su entorno. Sin embargo, esas teorías nunca fueron comprobadas.
El final de la secta
Tras la muerte de su fundador, Eternal Values logró mantenerse activa durante varios años. Sin embargo, la ausencia de la figura central provocó divisiones internas y una pérdida gradual de influencia.
El golpe definitivo llegó en 1999, precisamente el año en que debía cumplirse la gran profecía del rescate extraterrestre. Cuando el supuesto apocalipsis no ocurrió y varios miembros importantes abandonaron el movimiento, la organización terminó desintegrándose.
Frederick von Mierers construyó un imperio basado en la fe de sus seguidores en una época marcada por la búsqueda espiritual y la fascinación por los ovnis. Su legado no es el de un visionario, sino el de uno de los personajes más extraños y controvertidos surgidos de la cultura alternativa de finales del siglo XX.
¿Qué fue de Hoyt Richards y dónde está hoy?
Hoyt Richards conoció a Frederick von Mierers cuando tenía apenas 16 años. A principios de la década de 1980, mientras iniciaba sus estudios en la Universidad de Princeton, comenzó a pasar fines de semana en el departamento que el líder de Eternal Values tenía en Manhattan.
Durante ese tiempo, Frederick le reveló su supuesto origen extraterrestre y la misión que tenía para salvar a la humanidad. Richards terminó creyendo en su discurso y llegó a pensar que seguirlo era la única forma de encontrar un propósito y asegurar su propia salvación. Al convivir con otros integrantes del grupo en Manhattan, también tuvo la oportunidad de dar sus primeros pasos en el mundo del modelaje.
Un encuentro con el reconocido fotógrafo Bruce Weber impulsó su carrera de manera decisiva. Gracias a esa conexión, Richards logró abrirse camino en la industria de la moda y alcanzar reconocimiento internacional, según Vanity Fair.
Mientras su éxito profesional crecía y comenzaba a generar importantes ingresos, el culto tomaba control de sus ganancias. Además, el grupo había logrado distanciarlo de familiares y amigos, una estrategia que fortaleció su dependencia emocional y psicológica hacia la organización.
Con el tiempo, Richards empezó a sospechar que algo no estaba bien y comprendió que estaba siendo manipulado. Finalmente, en 1999 consiguió liberarse definitivamente del culto.
El célebre modelo Fabio fue una pieza clave en su huida. No solo le pagó un boleto de avión, sino que también le ofreció alojamiento en su casa de Los Ángeles para que pudiera rehacer su vida en un entorno seguro.
Una vez fuera del grupo, Richards entendió que había formado parte de un culto y que Frederick había engañado a sus seguidores durante años. Desde entonces ha compartido su experiencia en entrevistas, podcasts y documentales, entre ellos el documental de HBO Bring Me the Beauties, que ya se encuentra disponible en la plataforma.