Hubo un momento al que podemos calificar de breve, extraño y muy comentado en el que el Universo Marvel estuvo a punto de sumar a una de las mayores estrellas del planeta: Bad Bunny. Sí, la estrella internacional iba a ser parte del UCM como protagonista con máscara, músculos y haciendo llaves de lucha libre. No iba a ser un simple cameo, ni una voz invitada. Su personaje iba a ser El Muerto, un villano casi desconocido del entorno de Spider-Man. Aunque la película nunca llegó a filmarse, la historia detrás de ese anuncio merece contarse.
Abril de 2022: el anuncio que sorprendió a todos
En la industria del cine de superhéroes es habitual que se anuncien proyectos que luego se diluyen por distintos motivos, pero lo de El Muerto llamó especialmente la atención.
En abril de 2022 se confirmó que Sony Pictures desarrollaría una película centrada en este personaje vinculado al universo de Spider-Man, y Bad Bunny sería el protagonista. La apuesta era ampliar el llamado “universo arácnido” con figuras secundarias, tal como ya se había intentado con Venom y Morbius.
La idea era arriesgada, ya que El Muerto no es un nombre popular dentro del canon Marvel. No tiene una larga galería de cómics ni una base sólida de fans. Su aparición en las viñetas es breve. Pero Sony buscaba un antihéroe con identidad latina, ligado a la lucha libre, y que sería interpretado por el artista latino más influyente del momento. En términos de marketing, era una jugada potente.
¿Quién es realmente El Muerto?
En los cómics, Juan Carlos Estrada Sánchez es un luchador profesional cuya familia ha portado durante generaciones una máscara mística. Esa máscara no lo convierte en un dios ni le otorga poderes cósmicos, sino que le da algo más físico y brutal: fuerza sobrehumana (capaz de levantar hasta 30 toneladas), resistencia extrema y tolerancia al dolor.
Lo suyo no va de disparar rayos, volar, ni de usar tecnología avanzada. Su fuerte es el combate cuerpo a cuerpo, los golpes, las llaves y la resistencia pura.
Su historia está ligada a los primeros años de Spider-Man, cuando Peter Parker aún se movía en escenarios más urbanos y enfrentaba amenazas de barrio antes de convertirse en un Vengador interdimensional. En esa etapa, el enfrentamiento con un luchador enmascarado encajaba con el tono más terrenal del héroe. Pero trasladar eso al cine requería algo más que fidelidad al cómic dentro de un universo compartido que, en ese momento, ya mostraba grietas.
El problema de fondo: rumbo incierto
Aunque el proyecto generó entusiasmo inicial —sobre todo entre fans latinos y seguidores de Bad Bunny— había señales de alerta: no existía una ruta clara dentro del universo compartido, no se anunciaron fechas concretas de rodaje, y el universo paralelo de Sony con personajes de Spider-Man no terminaba de encontrar identidad ni coherencia tonal.
El público ya reaccionaba de forma irregular a las producciones derivadas. Sin una conexión evidente con el Spider-Man del UCM o sin una historia fuerte que justificara la expansión, el riesgo era alto. Eso provocó que el proyecto se diluyera hasta entrar a una pausa indefinida.
La salida de Bad Bunny
Ante la incertidumbre, Bad Bunny tomó una decisión pragmática que fue enfocarse en la música, decisión que le salió mejor de lo que cualquier contrato cinematográfico podría haber prometido.
Después de ese periodo lanzó uno de los trabajos más personales y exitosos de su carrera, ganó el Grammy a Mejor Álbum del Año y consolidó su posición como figura global, hasta convertirse en protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl.
¿Qué habría significado para el UCM?
Aunque técnicamente el proyecto pertenecía al universo de Sony asociado a Spider-Man, la presencia de Bad Bunny habría sido un punto de inflexión cultural. No tanto por el personaje en sí, sino por lo que representaba: un protagonista latino en una franquicia de superhéroes de alto perfil; un artista global cruzando de la música al cine de cómics como figura central, además de la posibilidad de incorporar elementos de la lucha libre y cultura urbana al mainstream superheroico.
El personaje sigue existiendo en el catálogo de Sony. Bad Bunny ya demostró que puede actuar (ahí está su participación en Bullet Train). El mercado latino continúa siendo clave para la industria. ¿Ocurrirá algún día?