El microshifting refleja algo más profundo que va más allá del trabajo: la necesidad de recuperar control, no vivir en automático, no organizar la vida alrededor del calendario laboral, no postergar todo lo personal para “cuando haya tiempo”.
Según Mike Wiking, director del Instituto de la Felicidad de Copenhague, esta filosofía danesa es la fórmula para disfrutar más del trabajo, reducir el estrés y sentirte más feliz.