Aunque cada vez se pone más en tela de juicio el ver al éxito como la acumulación de bienes materiales de gran valor, todavía prevalece mucho esta idea sobre lo que significa “triunfar” en la vida. Aquí no vamos a debatir si dicha perspectiva es correcta, pues eso sería tema de otro artículo. Sin embargo, queremos rescatar lo que dijo alguna vez uno de los hombres más ricos del mundo, además de uno de gran influencia en materia de negocios y tecnología: Bill Gates.
El magnate en cuestión, cuando cumplió 63 años, reflexionó sobre cómo había cambiado su autoevaluación de cada final de año, una tradición que practica desde que era joven y en la que ha visto transformarse su perspectiva de lo que es ser feliz, de lo que verdaderamente es el éxito.
“En aquel entonces, la evaluación de fin de año se reducía a una sola pregunta: ¿El software de Microsoft está haciendo realidad el sueño de la informática personal?”, recordó, en su blog, Bill Gates.
Más hacia la fecha actual, el empresario tiene bien claro que el éxito goza de un significado aún más profundo. En su manera de ver, las tres preguntas que siguen, junto a sus debidas reflexiones, son las que tienen la última palabra, a su criterio, para saber si se ha sido en verdad exitoso.
Tres preguntas para saber si hemos vivido bien, según Bill Gates
¿Dediqué suficiente tiempo a mi familia?
¿Aprendí suficientes cosas nuevas?
¿He hecho nuevas amistades y he profundizado en las antiguas?
Conclusión:
Para Bill Gates la vida toma dimensiones más profundas conforme pasan los años. Nunca ha dejado de ser importante el trabajo para este hombre que es referencia en muchos ámbitos, pero encontró en el tiempo un valor incalculable. Sus preguntas nos dan a ver que la vida se forja y se disfruta con los demás, mientras nos ponemos nuevas metas que desafíen nuestras habilidades.
“Estas [preguntas] me habrían parecido ridículas cuando tenía 25 años, pero a medida que voy cumpliendo años, cobran mucho más sentido”.