En los últimos días, en México y otros países de Latinoamérica, bastante se ha estado hablando en los medios y las redes de un virus que afecta a los felinos domésticos. Se trata, más bien, de una amenaza global, pues la facilidad con la que se contagia es mucha.
El virus del que hablamos es la panleucopenia felina, y, desafortunadamente, sí se trata de un patógeno capaz de provocar una enfermedad mortal. Una cosa más: a este se le conoce también como parvovirus felino.
¿Qué es la panleucopenia felina?
De acuerdo con fuentes especializadas, la panleucopenia felina sí es un virus emparentado con el parvovirus canino, aunque no debe confundirse uno con otro.
La Asociación Americana de Medicina Veterinaria nos informa que la panleucopenia felina es un organismo que ataca a las células que crecen y se dividen rápidamente, como las de los ganglios linfáticos, la médula ósea, los intestinos y los fetos en desarrollo.
Contagio
La fuente citada agrega que los gatos infectados pueden transmitir el virus a través de sus heces y fluidos corporales. Incluso, las pulgas que saltan de un individuo a otro están en posibilidades de esparcir el patógeno. Además de estas vías, y en razón de lo señalado, hay riesgo de contagio con:
- Ropa de cama
- Cajas de arena
- Jaulas
- Cuencos de comida y agua
- Juguetes
- Manos o ropa de personas que han manipulado gatos infectados
Signos
Parte del problema de la detección es que no es sencillo identificar al gato enfermo, ya que muchos ni siquiera presentan signos. Son los más pequeños los que sí. No obstante, los especialistas piden poner atención si presenta:
- Letargo
- Diarera
- Señales de deshidratación
- Vómitos
- Fiebre
- Pérdida de apetito
¿Qué hacer?
Lo principal es la vacunación. Esto por supuesto evitará el desarrollo del virus en el gato. Los esquemas de vacunación inician normalmente a las 6-8 semanas de vida, con refuerzos anuales. En este caso, la que va dirigida a la panleucopenia felina forma parte de la vacuna triple felina.
Fuera de lo anterior, lo más sugerido es mantener la higiene de la casa y evitar el ontacto con gatos no vacunados. Del mismo modo, las visitas regulares al veterinario son clave para mantener la salud integral del felino.