Vino y hospitalidad: el legado de Susana Balbo en Mendoza

En Luján de Cuyo, la localidad donde los límites entre urbano y rural se difuminan, la residencia de la primera enóloga argentina se ha transformado en un oasis hedonista.

susana-balbo-mendoza-argentina.jpg

En Argentina, y cada vez más fuera de ella, el nombre Susana Balbo es sinónimo de un par de conceptos que parecen poco relacionados. De vinos blancos, especialmente el torrontés, pero también de feminismo. Aunque el mundo vitivinícola sigue dominado por hombres, afortunadamente ya no es raro encontrarse con enólogas, directoras y sommeliers mujeres.

Un estudio de 2023 publicado por Amarfi, Bodegas de Argentina y Wines of Argentina revela que el 60% de las personas que desempeñan roles relacionados con la enología son mujeres, pero no siempre fue así. Cuando Susana Balbo comenzó su carrera como enóloga, a principios de la década de 1980, tuvo que luchar contra un mundo de prejuicios.

En más de una ocasión, las promesas de trabajo de campo terminaron en laboratorios. Así transcurrió una temporada hasta que, el anuncio de un puesto de trabajo en un diario, llevó a Susana a Salta. Fue en el norte argentino, en el marco de una industria incipiente, que Susana logró desarrollarse como enóloga.

En Salta, Susana encontró su lugar. Y de ninguna forma por casualidad, también su obsesión con el torrontés, la uva que ahora lleva su apellido. Luego de más o menos una década en el norte, Susana volvió a su natal Mendoza. Ahí fundó su propio viñedo y echó raíces. Y ahí, también, la que fue su casa se convirtió en un hotel que ahora acapara reconocimientos.

Con dos llaves de la Guía Michelin y los distintivos Relais & Châteaux y Destino Argentina, Susana Balbo Winemaker’s House & Spa Suites se presenta como un hotel boutique excepcional. La propiedad no está en la ciudad, pero tampoco rodeada de viñedos; no presume un spa monumental, pero tiene un programa de wellness destacado.

lodge-Susana-Balbo-Winemakers-House-Mendoza-Marck-Gutt.jpg

Al mando de Ana Lovaglio, hija de Susana, este proyecto comparte la devoción por el vino y el sentido de hospitalidad de la familia Balbo y de todo su equipo. Federico en recepción, Lula en restaurante y Francisco en cocina, por mencionar algunos. Enmarcado en un espacio tan íntimo como cuidado, este rincón promete estancias memorables.

Arquitectura del descanso

El nombre Susana Balbo Winemaker’s House no es simple estrategia de marketing. Esta casa fue concebida y utilizada como el hogar de los Balbo. El plan de convertir la propiedad en un hotel boutique supuso un desafío de diseño: la calidez genuina de casa tuvo que adaptarse a los estándares de hospitalidad contemporánea en un espacio acotado.

Ubicada en un pulmón de manzana, como se conoce a los enclaves interiores de cuadra, el hotel es parte santuario y parte galería. Los muros originales de la residencia albergan hoy la recepción, el bar y el restaurante. Custodiadas por portones de madera, las áreas comunes exhiben piezas de artistas mendocinos como Sergio Roggerone y Pablo Comadrán.

tina-cemento-suite-Susana-Balbo-Winemakers-House-Mendoza-Marck-Gutt.jpg

Alrededor del jardín de la propiedad, donde descansa la alberca, se construyeron siete suites; todas ellas con dos paredes de concreto y dos ventanales de suelo a techo. Ante la falta de espacio para construir un spa, cada habitación se diseñó como uno. Las suites cuentan con sauna propio y tina de concreto que emula los tanques de fermentación del vino en la bodega.

Susana Balbo Winemaker’s House & Spa Suites ofrece un programa integral de wellness. Además de los baños con sales artesanales, incluidos en la estancia, los huéspedes pueden reservar masajes, faciales y exfoliaciones en sus habitaciones. Devoto del terruño mendocino, el spa del hotel ofrece cremas elaboradas con semillas de uva de la propia bodega.

Sabores del terruño

Junto con el arte y el bienestar, la gastronomía es el tercer pilar de este proyecto. La propuesta culinaria es una oportunidad para presumir dos elementos fundamentales para la familia Balbo: la identidad y el terruño de Mendoza. Por eso, antes de hablar sobre coctelería de autor y menús degustación, hace falta pasar por la parrilla. Por supuesto, con una copa de vino.

Como es habitual en las casas de Chacras de Coria, esta tiene un lugar pensado para los asados tradicionales. El menú de la parrilla, intencionalmente expuesta a la vista de todos, honra el recetario argentino. La lista de platillos incluye empanadas, humita y cortes de carne, pero también platos locales como el tomaticán, un guiso de tomates y huevos muy mendocino.

arte-gastronomia-Susana-Balbo-Winemakers-House-Mendoza-Marck-Gutt.jpg

En contraste con la atmósfera casual de la parrilla, el restaurante La Vida se erige como la experiencia insignia del proyecto. Al mando de Flavia Amad, única chef en Mendoza reconocida por la Guía Michelin, este restaurante ofrece servicio a la carta y menú degustación. En ambos casos, con platillos basados en la canasta mendocina y opción de maridaje.

Inspirado en El Árbol de la Vida, el cuadro de Roggerone que preside la recepción, el menú de siete tiempos es la joya de la corona. La experiencia comienza en el bar, un espacio que rinde homenaje a licores y botánicos regionales. La cena continúa con platos como macarrón de oliva, texturas de betabel, flor de rábano con nuez de la India y, siete tiempos después, ganas de más.

flor-de-rabano-La-Vida-Susana-Balbo-Winemakers-House-Mendoza-Marck-Gutt.jpg

Guía Práctica

¿Cómo llegar?

Además de varios destinos domésticos, el aeropuerto de Mendoza ofrece vuelos a Lima, Panamá, Santiago de Chile y São Paulo. Chacras de Coria, en Luján de Cuyo, está 15 kilómetros al sur de Mendoza capital. Las opciones de traslado van desde servicios ejecutivos y renta de autos hasta aplicaciones como Uber. Winemaker’s House cuenta con bicicletas para huéspedes.

Marck Guttman es fotógrafo, escritor y partidario del turismo sostenible y la conservación. Dirige el blog Don Viajes y ha publicado más de mil historias en medios como Esquire y National Geographic. Las montañas son su lugar feliz y el pan dulce su primer amor.

Te interesará
Friday fue el perro que caminaba con los Kennedy por Nueva York y que se volvió parte importante de la pareja. Esta es su historia.
El café tiene fama de despertarnos y mejorar la concentración, pero ¿realmente puede hacernos más inteligentes o es solo un mito bien estimulado por la cafeína?
Más allá de la ficción, el llamado “efecto Breaking Bad” describe un fenómeno real que la ciencia ha comenzado a estudiar.
Considerado uno de los grandes pensadores del confucianismo, Mencio defendió la idea de que el ser humano es noble por naturaleza y dejó reflexiones que aún hoy invitan a cuestionar el poder, la moral y el corazón humano.
Son el tipo de historias que te acompañan durante semanas. Que piensas en ellas cuando no estás leyendo. Que extrañas cuando terminan.
La maldición Kennedy nos enseña lecciones valiosas: el poder no protege del azar y la riqueza no evita el dolor.