Sesiones de uno, dos o cinco minutos repartidas durante el día están consiguiendo resultados interesantes en la investigación. No reemplazan mágicamente al gimnasio, pero hacen tambalear una de nuestras excusas favoritas.
El maratón no consiste únicamente en llegar a la meta. También consiste en aprender a avanzar cuando la carrera cambia de ritmo, de escenario y, sobre todo, de estado mental.
Ojeras, inflamación, piel apagada y líneas que parecen mucho más visibles. Esa noche en la que dormiste cuatro horas probablemente se nota más de lo que imaginas.