Shai Gilgeous-Alexander juega como base en el equipo Oklahoma City Thunder de la NBA. Ha sido All-Star recurrente y MVP de la temporada 2024-25. El jugador gusta de rendir al más alto nivel en la duela, pero también es un apasionado de uno de los relojes más influyentes jamás diseñados: el Audemars Piguet Royal Oak.
Para Shai, un reloj no es un accesorio funcional, sino también un objeto que posee historia, oficio, e identidad. Por eso su relación con Audemars Piguet encaja con su filosofía de vida basada en la consistencia, la intención y el respeto por el proceso. El jugador describe esta pieza como “mítica” por su diseño inconfundible: angular, elegante y con ese equilibrio raro entre discreción y presencia absoluta.
El lujo como lenguaje personal
La elección de Gilgeous-Alexander por un reloj no responde a reglas estrictas, sino a sensaciones. Puede ser el outfit, el mood del día o simplemente una conexión intuitiva con la pieza. Entre sus favoritos destaca el Mini Frosted de oro blanco, un modelo que rota con frecuencia en su muñeca y que encapsula esa mezcla de sofisticación y carácter que define su estilo.
El verdadero lujo no se compra
Curiosamente, alguien rodeado de relojes de alta relojería tiene una definición de lujo mucho más terrenal. Para Shai, el verdadero privilegio está lejos de los reflectores: tiempo con su familia, momentos simples, desconexión real. Apagar la televisión, salir, correr, jugar con su hijo. Ahí es donde el tiempo deja de ser una métrica competitiva y se convierte en algo mucho más valioso.
Y si algo deja claro Shai Gilgeous-Alexander es que, al final, el mejor reloj no es el más caro ni el más complejo, sino el que mejor cuenta quién eres sin necesidad de decir una sola palabra.