En la alfombra roja de los Oscar en su edición 98, muchos se fijaron en el nuevo look de Leonardo DiCaprio: un bigote cuidadosamente recortado que forma parte de su transformación para la próxima película de Martin Scorsese, What Happens at Night, donde comparte pantalla con Jennifer Lawrence.
Pero los verdaderos cazadores de relojes detectaron otro detalle mucho más interesante: un refinado Rolex 1908 en versión de platino. Un gesto discreto, pero cargado de significado dentro del universo de la alta relojería.
Un reloj que revive los orígenes de Rolex
El nombre del modelo no es casual. El Rolex 1908 remite a un momento clave en la historia de la marca: el año en que Hans Wilsdorf registró oficialmente el nombre Rolex en Suiza. Para entonces, el empresario alemán ya había fundado la compañía en Londres bajo el nombre Wilsdorf & Davis.
Más de un siglo después, ese año histórico sirve de inspiración para una colección que rescata el lado más clásico de la manufactura. De hecho, la línea 1908 llegó para sustituir a la elegante familia Rolex Cellini, que representó durante décadas la visión más formal de la casa. El resultado es un reloj de vestir en estado puro: sobrio, refinado y técnicamente impecable.
Elegancia clásica, proporciones perfectas
A primera vista, el diseño respeta los códigos tradicionales de la relojería elegante. La caja, delgada y equilibrada, mide 39 mm de diámetro, una dimensión considerada ideal para un reloj de vestir contemporáneo.
El cristal abombado de zafiro —prácticamente imposible de rayar— incorpora tratamiento antirreflejos y se combina con un fondo transparente que permite contemplar el movimiento mecánico en acción. La caja mantiene además una hermeticidad de hasta 50 metros, suficiente para proteger la maquinaria en la vida cotidiana.
Detalles como las agujas estilizadas, los índices facetados y el bisel ligeramente abombado con estriado fino generan un juego constante de luces y sombras. Son rasgos clásicos del lenguaje estético de Rolex, reinterpretados con una sensibilidad moderna.
El corazón mecánico: calibre 7140
Dentro del reloj late el calibre 7140, un movimiento automático desarrollado íntegramente por la manufactura. Este mecanismo incorpora pequeño segundero a las seis en punto y cuenta con certificación de Cronómetro Superlativo, el estándar de precisión interno de Rolex.
El movimiento no solo destaca por su rendimiento —con una reserva de marcha de 66 horas— sino también por su acabado. La decoración incluye las características Côtes de Genève de la marca y una masa oscilante calada realizada en oro amarillo de 18 quilates.
Además, el conjunto está diseñado para soportar golpes, variaciones de temperatura y campos magnéticos, una combinación que mezcla elegancia con robustez técnica.
El detalle que lo hace único: platino y esfera azul glaciar
Inicialmente, el modelo se presentó en oro amarillo y oro blanco. Pero en 2024 apareció una versión todavía más exclusiva: la caja en platino 950.
Como dicta la tradición de la casa, los relojes de platino de Rolex se distinguen por una característica inconfundible: la esfera azul glaciar. Es un tono reservado exclusivamente para este metal noble, tanto en relojes deportivos como en piezas de vestir.
En el caso del Rolex 1908 que llevó Leonardo DiCaprio, esa esfera presenta un elaborado motivo “grano de arroz” realizado mediante guilloché. Se trata de una técnica artesanal en la que el patrón se talla manualmente con un buril sobre la superficie metálica.
El diseño se despliega desde el pequeño segundero situado a las seis y crea un efecto geométrico tridimensional que recuerda a un rosetón. Alrededor de la minutería, un borde con motivo “cremallera” —también guilloché— añade todavía más profundidad visual.