En 2024, Netflix soltó una bomba que terminó siendo muy ruidosa: Bebé Reno. Sin tener un elenco lleno de celebridades, la serie se convirtió en un fenómeno incómodo pero imposible de ignorar: premios, viralidad y una disección brutal de temas como el trauma y la obsesión. Detrás de todo estaba Richard Gadd, quien pasó de ser un nombre de nicho en el stand-up británico a uno de los creativos más observados del momento.
Ahora el escocés cambia de tono con su nueva jugada, Half Man, una miniserie de seis episodios que aterriza el 23 de abril en HBO y HBO Max, con estreno paralelo en BBC One. Esta historia fría y violenta está más enfocada en lo que pasa cuando la masculinidad se quiebra.
Dos hombres y una historia que nunca terminó
La premisa se enfoca en Ruben y Niall, quienes crecieron juntos, prácticamente como hermanos. Luego dejaron de hablarse durante años. El reencuentro ocurre en una boda —la de Niall— y no tiene nada de nostálgico: hay tensión, incomodidad y una sensación de que algo está a punto de romperse.
A partir de ese momento, la serie se desplaza en el tiempo, reconstruyendo tres décadas de historia compartida: desde la Glasgow de los años ochenta hasta el presente. Lo que emerge no es solo la historia de una amistad rota, sino un mapa emocional donde la violencia, el orgullo y el silencio masculino funcionan como detonadores.
Richard Gadd no solo escribe sino que vuelve a ponerse frente a la cámara en el papel de Ruben, aunque no era el plan original. En algún punto quiso mantenerse al margen y dejar que la historia respirara sola. Pero terminó regresando, lo cual añade una capa extra de tensión.
A su lado está Jamie Bell como Niall, lo cual no es casualidad, pues Gadd escribió el personaje pensando específicamente en él, aunque sin esperar realmente que aceptara. Bell, selectivo con sus proyectos televisivos, dijo sí.
A diferencia de Bebé Reno, donde Gadd exponía su propia historia sin filtros, esta vez todo es invención y Half Man no es autobiográfica. Aunque el argumento no provenga de su vida, la serie detona emociones intensas como la rivalidad masculina, la incapacidad de hablar de lo que duele, o la violencia que se acumula cuando nadie la nombra.
Glasgow como escenario y personaje
Rodada completamente en Glasgow, la serie no usa la ciudad como simple fondo. Aquí hay una intención clara de capturar su lado más áspero: barrios obreros, clima denso, espacios donde las emociones no se discuten. Ese entorno ayuda a construir una narrativa violenta.