La vida de Michael Jackson fue fascinante y contrastante: los años de éxito se combinaron con rumores, obsesiones y comportamientos difíciles de explicar. Incluso algo tan simple como comer durante un vuelo terminó convirtiéndose en una historia extraña. Años después de su muerte, una biografía no autorizada (Michael Jackson Conspiracy, escrita por Aphrodite Jones) volvió a poner sobre la mesa algunos de los hábitos más peculiares del llamado Rey del Pop mientras estaba de gira.
Entre los detalles más llamativos aparece una dieta donde predominaba el pollo frito de KFC, desayunos que mezclaban huevos revueltos con mermelada de fresa y una forma bastante discreta de beber alcohol en pleno avión.
KFC todos los días
Según el libro de Aphrodite Jones, el cantante tenía un perfil de pasajero fechado en septiembre de 2003 donde quedaban registradas sus preferencias de comida durante los vuelos privados.
El documento aseguraba que Jackson prácticamente repetía el mismo menú todos los días. El protagonista de Smooth Criminal desayunaba pechugas de KFC acompañadas de puré de papa, maíz, galletas y huevos revueltos con mermelada de fresa.
En ocasiones alternaba el menú con opciones algo más ligeras, como salmón ahumado, bagels integrales bajos en grasa, queso crema y fruta fresca. Pero el pollo frito seguía apareciendo en comida y cena como una especie de ritual fijo.
Lo curioso es que el menú cambiaba muy poco dependiendo de la hora del día. El almuerzo y la cena mantenían las pechugas de pollo, el puré con salsa, el maíz y las galletas con mermelada.
Postres casi prohibidos
El reporte también describía a Jackson como alguien poco interesado en los postres. Según el documento, rara vez pedía algo dulce y solo aceptaba un sundae de vez en cuando. En lugar de eso prefería frutas enteras, chicles o caramelos de menta.
Ese detalle encaja con la imagen extremadamente controlada que muchas personas cercanas al cantante describieron durante sus últimos años. Jackson parecía vivir bajo horarios, rutinas y manías muy específicas, incluso en cuestiones mínimas.
El vino escondido en latas de refresco
La parte más extraña del registro no tenía que ver con la comida, sino con la forma en que consumía alcohol durante los vuelos.
El documento afirmaba que Jackson pedía vino blanco servido dentro de latas de Coca-Cola Light. También consumía refrescos como 7-Up, Orange Crush o ponche de frutas, aunque en ocasiones bebía tequila, ginebra o whisky Crown Royal.
La supuesta razón detrás de esta costumbre era mantener la máxima discreción posible. Un reportaje publicado por The Telegraph en 2005 citó a una azafata llamada Cynthia Bell, quien aseguró que el cantante prefería ocultar el vino dentro de latas de refresco para evitar llamar la atención.
La imagen resulta extraña incluso para los estándares de las celebridades. Mientras otros artistas pedían champaña o licores de lujo en sus jets privados, Jackson aparentemente prefería camuflar sus bebidas dentro de un envase de refresco dietético.
No existe certeza absoluta sobre el origen del supuesto perfil de vuelo publicado en el libro, y muchas historias alrededor de Michael Jackson han sido discutidas o puestas en duda con el paso de los años. Aun así, estos detalles ayudan a reforzar la idea de que el cantante vivía dentro de una realidad completamente distinta a la del resto.