Lionel Messi ya no volverá a vestir la camiseta de la Selección Argentina. El capitán confirmó este 31 de agosto de 2026 su retiro internacional mediante una carta en la que reconoció que la decisión le duele, pero que siente que es el momento adecuado para cerrar una etapa de más de 20 años.
Su despedida llega después de una carrera que tuvo prácticamente todo: un debut traumático, derrotas que parecían imposibles de superar, finales perdidas, críticas, títulos, una Copa del Mundo y una última final mundialista. Messi se va de la selección como campeón del mundo, ganador de dos Copas América y protagonista de una de las historias más importantes del futbol argentino.
Todo comenzó con una expulsión
El 17 de agosto de 2005, Messi debutó con la selección mayor en un amistoso contra Hungría. Tenía apenas 18 años y permaneció muy poco tiempo en la cancha: después de ingresar en la segunda mitad, recibió una tarjeta roja directa tras un manotazo provocado por un jalón de camiseta.
Fue un comienzo extraño para el futbolista que poco después se convertiría en el rostro de una generación. Aquella expulsión quedó como una anécdota incómoda de sus primeros pasos con Argentina, pero también como el primer capítulo de una relación que tardaría años en encontrar su momento de mayor felicidad.
Alemania 2006 mostró que Messi pertenecía al escenario más grande
Su primer Mundial llegó cuando todavía era un adolescente. Messi se quedó en la banca durante el debut argentino ante Costa de Marfil, pero tuvo su oportunidad en el segundo partido, contra Serbia y Montenegro.
Ingresó en la parte final y necesitó apenas 16 minutos para dejar una impresión definitiva: marcó un gol y participó en otro. Desde la grada, Diego Armando Maradona observaba al joven que muchos comenzaban a señalar como su posible heredero.
Aquel Mundial fue una presentación breve, pero suficiente para demostrar que Messi podía marcar diferencias incluso en el escenario más importante del futbol.
Maradona y Messi juntos representaron el pasado y el futuro de Argentina
En Sudáfrica 2010, la relación entre Messi y la Selección adquirió otra dimensión. Diego Maradona dirigía al equipo y Messi llegaba convertido en una de las grandes figuras del Barcelona.
Argentina terminó eliminada por Alemania en los cuartos de final después de una contundente derrota por 4-0. El resultado fue doloroso y volvió a alimentar las dudas sobre la capacidad de Messi para llevar a su selección hasta la gloria.
Sin embargo, aquellas imágenes de Maradona dirigiendo a Messi quedaron como parte de una transición simbólica. El ídolo que había levantado la Copa del Mundo en 1986 estaba intentando conducir a quien, años después, terminaría haciendo realidad su propio destino.
Las finales perdidas hicieron todavía más difícil su camino
Antes de conquistar un título con Argentina, Messi tuvo que convivir con una colección de derrotas que durante años pareció perseguirlo.
La más dolorosa llegó en el Mundial de Brasil 2014, cuando Argentina perdió la final ante Alemania por 1-0 en tiempo extra. Messi recibió el Balón de Oro del torneo, pero abandonó el Maracaná sin la copa que más deseaba.
Después llegaron nuevos golpes, especialmente las finales de la Copa América de 2015 y 2016. Tras perder la segunda contra Chile, Messi incluso anunció temporalmente su retiro de la selección.
La historia parecía dirigirse hacia una separación prematura. Pero Messi regresó y esa decisión cambió para siempre su legado internacional.
El Maracaná finalmente vio a Messi campeón
El 10 de julio de 2021, Argentina derrotó 1-0 a Brasil en la final de la Copa América disputada en el Maracaná. El gol de Ángel Di María fue suficiente para romper una sequía de 28 años sin títulos para la selección mayor.
Para Messi significó mucho más que levantar un trofeo. Fue el primer gran título internacional de su carrera con Argentina y el momento que modificó la conversación sobre su relación con la Albiceleste.
Después de tantas finales perdidas, el 10 finalmente podía celebrar con la camiseta de su país.
La Batalla de Lusail mostró al Messi que Argentina siempre había querido ver
El Mundial de Qatar 2022 tuvo uno de los episodios más intensos de su carrera en los cuartos de final contra Países Bajos.
Messi protagonizó una de las asistencias más extraordinarias de aquel torneo al encontrar a Nahuel Molina con un pase que parecía imposible. Pero el partido también mostró una faceta diferente del capitán argentino.
Después del encuentro, durante una entrevista televisiva, Messi lanzó una frase que se convirtió inmediatamente en parte de la cultura futbolística: “¿Qué mirás, bobo?”.
El episodio fue polémico, pero también tuvo un efecto inesperado. Para muchos argentinos, aquella reacción mostró una personalidad más combativa, una versión menos contenida del futbolista y un carácter que durante años algunos habían comparado desfavorablemente con el de Maradona.
Qatar 2022 convirtió la espera de Messi en gloria eterna
El 18 de diciembre de 2022, Messi alcanzó finalmente aquello que había perseguido durante toda su carrera.
Argentina derrotó a Francia en una de las finales más emocionantes de la historia de los Mundiales. Messi marcó dos goles, convirtió su penal en la tanda definitiva y levantó la Copa del Mundo en el Estadio Lusail.
Además del título, recibió el Balón de Oro como mejor jugador del torneo. La imagen del 10 sosteniendo el trofeo terminó de cerrar una discusión que había acompañado su carrera durante años.
Messi ya no necesitaba ser comparado con nadie. Era campeón del mundo con Argentina.
La Copa América 2024 confirmó que Qatar no había sido una excepción
Dos años después de la conquista mundialista, Messi volvió a levantar un título con Argentina. La selección derrotó a Colombia en la final de la Copa América 2024 y consiguió su segundo campeonato continental consecutivo.
El triunfo confirmó la transformación de un equipo que durante años había sido señalado por sus derrotas en partidos decisivos. Con Messi como capitán, Argentina pasó de vivir obsesionada con romper una sequía a convertirse en una selección acostumbrada a ganar.
La Copa América 2024 también consolidó una etapa de dominio que convirtió al equipo dirigido por Lionel Scaloni en una de las grandes referencias del futbol internacional.
La final de 2026 dejó una última herida antes de la despedida
El último Mundial de Messi terminó con una nueva final perdida. Argentina cayó 1-0 ante España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, en un partido que cerró su sexta participación mundialista.
La derrota tuvo un peso especial porque significó despedirse de la Copa del Mundo sin un segundo título. También dejó una imagen difícil de olvidar: Messi y sus compañeros intentando asimilar una nueva caída después de haber llegado otra vez hasta el último partido.
Poco después, el propio Messi reveló que la decisión de retirarse de la selección ya estaba prácticamente tomada. Según explicó en su carta, esas palabras habían sido escritas el 21 de julio, dos días después de la final, y posteriormente se convenció todavía más de su decisión.
Messi se va después de haber cambiado para siempre la historia de Argentina
La carta publicada este 31 de agosto pone punto final a una historia de más de 20 años. Messi aseguró que siempre dejó todo por la camiseta y que se marcha con tranquilidad y orgullo por los momentos que compartió con sus compañeros y por las alegrías que pudieron regalarle a los argentinos.
Su recorrido con Argentina tuvo de todo. Una expulsión a los 18 años, un debut mundialista prometedor, la convivencia con Maradona, tres finales de Copa del Mundo, derrotas que parecían interminables, una Copa América, otra más, una Finalissima y finalmente la Copa del Mundo.
Ahora, a los 39 años, Messi deja la selección como una leyenda absoluta y como el futbolista que consiguió transformar la relación entre Argentina y su número 10.
La última frase de su carta resume mejor que ninguna otra lo que significa este adiós: “Ahora voy a ser uno más de ustedes”, escribió.
Después de haber sido durante dos décadas el jugador al que todos miraban, Messi finalmente podrá observar a Argentina desde otro lugar: el de un hincha más.