US Open 2026: por qué el tenis se convirtió en el deporte con más estilo

De Carlos Alcaraz a Lorenzo Musetti, el tenis vive un momento en el que lo que sucede fuera de la cancha importa casi tanto como el partido. Y el US Open es probablemente el mejor lugar para verlo.

Lorenzo Musetti - 2025 US Open

Getty Images

El US Open tiene algo que ningún otro Grand Slam puede copiar del todo. Wimbledon tiene la tradición, Roland Garros tiene París y el Australian Open tiene ese ambiente de verano que parece diseñado para empezar el año, pero Nueva York convierte al tenis en otra cosa. Durante dos semanas, Flushing Meadows deja de sentirse solamente como una sede deportiva y se convierte en uno de los lugares donde moda, celebridades y deporte coinciden con mayor naturalidad.

No es algo que haya empezado de repente. El tenis lleva décadas entendiendo que la ropa puede formar parte de la identidad del jugador. Andre Agassi entró a las canchas durante los años ochenta y noventa utilizando colores neón, denim, estampados y una estética que parecía desafiar deliberadamente la imagen tradicionalmente pulcra del deporte. Años después, Roger Federer hizo prácticamente lo contrario: convirtió la discreción, los polos impecables y las chamarras con detalles elegantes en una extensión de su personalidad.

Los dos demostraban lo mismo desde extremos completamente distintos. Vestirse para jugar tenis también puede decir algo sobre quién eres.

Roger Federer - 2018 US Open

Getty Images

La nueva generación entendió el mensaje

Carlos Alcaraz representa perfectamente esta nueva etapa. Dentro de la cancha, su ropa está pensada para competir; fuera de ella, su imagen ya pertenece también al mundo del lujo. Su relación con Louis Vuitton lo ha llevado a campañas y eventos que hace algunos años habrían estado reservados casi exclusivamente para actores o músicos.

Lorenzo Musetti ha seguido una dirección similar. El italiano se ha convertido en uno de los jugadores más interesantes de observar por la forma en que combina el clasicismo del tenis con una sensibilidad mucho más cercana a la moda italiana contemporánea. Grigor Dimitrov lleva años jugando con relojes, joyería y prendas que podrían funcionar perfectamente lejos de cualquier cancha.

Incluso Jannik Sinner, ausente de este US Open por una lesión en la rodilla, forma parte de esa generación de jugadores cuya imagen se extiende mucho más allá de sus resultados deportivos. Ya no basta con reconocerlos sosteniendo una raqueta. Los vemos en campañas, primeras filas, portadas y eventos de moda.

El tenis ofrece además una ventaja visual que pocos deportes tienen. No existen cascos que oculten al jugador, uniformes demasiado amplios ni diez compañeros alrededor. Durante un partido podemos pasar tres horas observando prácticamente a una sola persona. Cada polo, par de tenis, reloj, bolsa y chamarra termina teniendo protagonismo.

Carlos Alcaraz - 2025 US Open

Getty Images

Nueva York hizo el resto

El US Open lleva esta relación todavía más lejos. Sus sesiones nocturnas se han convertido en uno de los grandes escaparates de celebridades en Nueva York. Actores, músicos, diseñadores y deportistas ocupan las primeras filas del Arthur Ashe Stadium y muchas veces descubrir quién está entre el público resulta casi tan entretenido como seguir el partido.

El efecto también se ha trasladado a las calles. Polos de punto, shorts blancos, chamarras deportivas, gorras, tenis de perfil bajo y suéteres inspirados en los clubes de tenis han regresado con fuerza al guardarropa masculino. Lo curioso es que ni siquiera fue necesario inventar una estética nueva. Gran parte de lo que hoy llamamos tenniscore lleva décadas formando parte del deporte.

Ahí está quizá la diferencia con otras tendencias. La ropa relacionada con el tenis no parece un disfraz porque fue diseñada originalmente para verse bien además de funcionar.

Andre Agassi - US Open 1990

Getty Images

La NBA convirtió la llegada de los jugadores a la arena en una pasarela. La Fórmula 1 hizo de sus paddocks un territorio natural para las grandes casas de moda. El futbol comenzó a prestar mucha más atención a los looks de sus estrellas fuera del campo. Pero el tenis conserva una ventaja: la moda no termina cuando empieza el partido.

Cuando Carlos Alcaraz aparezca en Arthur Ashe o Lorenzo Musetti llegue al complejo con algún nuevo look, será difícil separar por completo al atleta de su imagen. Y quizá por eso el US Open se está convirtiendo en uno de los eventos deportivos mejor vestidos del año. No porque todos tengan que utilizar un traje, sino porque el tenis entendió hace mucho tiempo algo que otros deportes apenas están descubriendo: el estilo también puede formar parte de la competencia.

Te interesará
Marina Bay fue testigo de la velocidad y adrenalina de la Fórmula 1.
Rafa Márquez tendrá su primera prueba oficial después de una Fecha FIFA que deja dudas.
La AFA publicó un video en el que hace un recorrido de la trayectoria de Messi con la camiseta albiceleste.
El compañero de Checo Pérez en la escudería Cadillac es un apasionado del ciclismo.
Una insólita teoría conspirativa comenzó a circular en redes sociales de Brasil y puso al delantero del Real Madrid en el centro de una historia tan extraña como inquietante.
Después de seis Mundiales, 208 partidos, 125 goles y cuatro títulos con Argentina, Messi está a punto de cerrar definitivamente una historia que comenzó en 2005. El partido contra Benín será el último capítulo de su carrera internacional y la despedida de uno de los futbolistas que más ha marcado la historia de la selección argentina.