El golf profesional puede ser innecesariamente complicado.
Hay puntos, rankings, majors, Signature Events, playoffs, exenciones y suficientes sistemas de clasificación como para convertir seguir una temporada completa en una especie de materia optativa. Por eso quizá la mejor noticia sobre el TOUR Championship de 2026 es que, cuando los jugadores salgan este jueves a East Lake, todo será bastante fácil de entender.
Treinta hombres. Cuatro rondas. Todos empiezan en cero. El que termine con menos golpes gana.
Desde 2025, el PGA Tour eliminó el polémico sistema de Starting Strokes que entregaba una ventaja previa a los jugadores según su posición en la FedExCup. En 2026 vuelve a utilizarse el formato tradicional de 72 hoyos, así que Scottie Scheffler puede haber llegado como número uno de la clasificación, pero el jueves tendrá exactamente el mismo score que Ryan Fox, quien entró como número 30.
Hay además 40 millones de dólares en juego y 10 millones reservados para el ganador. De pronto, el final de temporada es bastante sencillo de vender.
Scottie Scheffler llega primero, pero esta vez eso no le compra golpes
Sería difícil construir un torneo de golf actual sin empezar hablando de Scheffler.
El número uno del mundo terminó la temporada regular nuevamente arriba de la FedExCup y llega a East Lake buscando un segundo título después del que consiguió en 2024. Pero su camino hasta Atlanta tuvo una complicación bastante particular: disputó el BMW Championship mientras lidiaba con enfermedad de manos, pies y boca, que le provocó lesiones dolorosas en las manos y llegó a complicarle sostener el palo. Aun así terminó empatado en el puesto 12.
Normalmente, liderar la FedExCup habría significado comenzar el TOUR Championship con una ventaja.
Ya no.
Scheffler sale en par junto con Matt Fitzpatrick, Wyndham Clark, Cameron Young, Si Woo Kim y los otros 25 clasificados. Eso hace que la temporada previa siga importando —sin ella no estarías entre esos 30—, pero desaparece esa extraña situación en la que alguien podía jugar mejor durante cuatro días y aun así no ganar el torneo.
Para el espectador, es muchísimo mejor.
El torneo más exclusivo del PGA Tour
Para llegar a East Lake primero había que sobrevivir a los playoffs. Los mejores 70 jugadores entraron al FedEx St. Jude Championship. Solamente 50 siguieron al BMW Championship y, después de Bellerive, quedaron 30.
Nombres como Justin Thomas y Rickie Fowler no consiguieron pasar el corte final de la temporada. Patrick Cantlay, Gary Woodland y Robert MacIntyre hicieron lo contrario y jugaron lo suficientemente bien durante el BMW para meterse a East Lake. El campo definitivo también incluye a Ludvig Åberg, Viktor Hovland, Hideki Matsuyama, Adam Scott, Justin Rose, Min Woo Lee, Tom Kim y J.J. Spaun.
No hay corte una vez iniciado el torneo. Si llegaste hasta aquí, juegas los cuatro días. La dificultad fue conseguir la invitación.
Diez millones para el hombre que llegue mejor al domingo
El TOUR Championship se juega del 27 al 30 de agosto en East Lake Golf Club, un par 70 de 7,440 yardas en Atlanta. La bolsa alcanza los 40 millones de dólares y el campeón se llevará 10 millones, además de convertirse oficialmente en ganador de la FedExCup.
Pero el dinero quizá no sea la razón principal para verlo. El cambio de formato arregló uno de los problemas más evidentes que tenía el torneo: ya no necesitas una calculadora para entender quién está ganando realmente.
Si Scheffler aparece el domingo con un golpe de ventaja, está ganando por un golpe. Si Rory lo supera, Rory está arriba. Punto. El golf pasa buena parte del año defendiendo tradiciones extremadamente complicadas. Esta vez, curiosamente, la modernización consistió en volver a algo mucho más antiguo.
Treinta jugadores.
Una pelota.
Y cuatro días para ver quién utiliza menos golpes que los demás.