Pedirle a una Inteligencia Artificial un plan para correr un 10K, una media maratón o un maratón completo se ha vuelto casi tan común como registrar los entrenamientos en una app. En segundos aparece una tabla perfecta: días de descanso bien colocados, intervalos con lógica, corridas largas progresivas y una estructura que parece sacada de un manual profesional. Y justo ahí empieza la duda razonable: si todo se ve tan bien, ¿por qué no dejarle el entrenamiento por completo a la IA?
El plan perfecto… para alguien que no existe
La Inteligencia Artificial es extraordinaria organizando información. Cruza modelos clásicos de entrenamiento, estudios científicos y patrones que han funcionado durante años. El resultado es coherente, ordenado y, desde el papel, difícil de criticar. El problema es que ese plan no es realmente tuyo.
La IA no sabe si dormiste cuatro horas, si vienes cargando estrés laboral, si esa molestia en el Aquiles apareció ayer o si hoy simplemente no tienes energía. No entiende sensaciones, no detecta fatiga acumulada y no distingue entre un mal día y una lesión en potencia. Trabaja con datos teóricos, no con un cuerpo real.
Lo que te entrega no es tu entrenamiento, sino el de un corredor promedio ideal que, en la vida real, no existe.
Donde la IA se queda corta
Entrenar no es solo cumplir kilómetros ni tachar sesiones. Es ajustar el estímulo a la vida diaria. Si sigues un plan generado por IA de forma automática, corres el riesgo de salir a hacer series duras simplemente porque “toca”, aunque tu cuerpo esté pidiendo recuperación.
Un entrenador humano —o incluso un corredor con experiencia— sabría leer las señales: hoy afloja, mañana ajustamos, mejor corre suave. Ese juicio fino es justo lo que la Inteligencia Artificial no puede ofrecer. No porque sea deficiente, sino porque no tiene cuerpo, ni emociones, ni contexto de tu vida.
Delegar completamente el entrenamiento en un algoritmo es, en el fondo, delegar el cuidado de tu cuerpo a algo que no puede escucharlo.
¿Entrenar o no entrenar con IA?
La Inteligencia Artificial puede ser una gran aliada para runners si se usa con tres objetivos muy claros:
- Organización: ordenar semanas, distribuir cargas y visualizar el camino hacia una carrera.
- Creatividad: proponer sesiones diferentes, variantes de intervalos o nuevas formas de entrenar.
- Análisis de datos: ayudarte a entender ritmos, volúmenes y estructuras generales.
Podemos afirmar que, como herramienta, es potente, pero como entrenador único, es incompleta. Existe una diferencia clave entre información, conocimiento y sabiduría. La IA maneja información y conocimiento estructurado con enorme eficiencia; sin embargo, sabiduría sigue siendo humana.